Baloncelistas quieren ver a más mujeres tomando decisiones en su deporte

Foro de baloncelistas mujeres COPUR

La participación de mujeres en el baloncesto puertorriqueño continúa aumentando en términos del número de ligas y equipos que brindan oportunidades a niñas y adolescentes en todas las regiones del país. A nivel del Equipo Nacional, desde el 2010, el quinteto que representa a Puerto Rico ha obtenido importantes logros, incluyendo medallas de oro en torneos regionales y hemisféricos. Además, el equipo debutó en una Copa del Mundo, en el 2018, y, en el 2019, obtuvo la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que ahora serán en el verano 2021 debido a la pandemia de la COVID-19.

A pesar de los logros que las jugadoras han obtenido en cancha, los puestos de entrenadores y líderes federativos que toman decisiones sobre el baloncesto de mujeres siguen siendo ocupados por hombres. Si bien ha habido unas pocas mujeres en posiciones de poder, como fue el caso de la licenciada Yanira Liceaga Sánchez en la vicepresidencia de la Federación de Baloncesto de Puerto Rico (FBPR), y algunas que por años han entrenado equipos, el baloncesto es un deporte dirigido por hombres. Actualmente, ninguna franquicia de la liga de Baloncesto Superior Nacional Femenino (BSNF) de Puerto Rico cuenta con una mujer como directora técnica. En el caso del Equipo Nacional adulto, el quinteto siempre ha tenido un dirigente hombre.

Importante perspectiva

A juicio de la baloncelista y abogada Michelle González, es necesario contar con más mujeres en posiciones administrativas dentro de los programas de baloncesto en Puerto Rico.

“No es menospreciar el trabajo que pueda hacer un hombre. Es que hay ciertos detalles que simplemente van a ser distintos. Hay ciertos detalles que nosotras conocemos, especialmente cuando son personas que han jugado, que han pasado por ahí, que saben la trayectoria, que saben lo que es ser jugadora para transformarse, ya sea como coach o como parte administrativa. Una entiende unas cosas”, expresó González como parte de un foro virtual organizado por el Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR) que se transmitió, el jueves, en su página oficial de Facebook.

Tras perderse los Juegos Panamericanos 2019 en Lima y los torneos clasificatorios olímpicos debido a una lesión, González se mantuvo trabajando con el Equipo Nacional de Puerto Rico en una función administrativa.

“Ahora, en esta transformación, en esta experiencia que tuve en la parte administrativa, a mí se me hacía bien fácil hacer las cosas y no es porque yo sea más inteligente, porque la realidad es que no, pero yo soy jugadora. Yo entendía lo que ellas querían. Sabía lo que ellas necesitaban. Yo sabía lo que ellas estaban esperando, lo que ellas se merecían”, comentó González sobre la experiencia acompañando al equipo puertorriqueño en varios torneos internacionales.

“Tener ese ente femenino trabajando en conjunto con personas como Yum (Ramos, presidente de la FBPR) y con Jerry (Batista, dirigente de la Selección Nacional), obviamente facilita las cosas y nos abre ese espacio y nos da muchos recursos que normalmente no se veían”, añadió.

Además de González, el foro auspiciado por el COPUR contó con la participación de sus compañeras de equipo, Pamela Rosado y Dayshalee Salamán.

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Durante el coloquio se reflexionó sobre las transformaciones del baloncesto de mujeres en Puerto Rico y las luchas que se siguen dando por mejorar las condiciones de las atletas.

“Hablándote del BSNF, yo empecé jugando por cero, yo jugué gratis. Yo firmé a los 13 años. Mi papá dijo: ‘Tranquilo, no le pagues que yo le compro la comida’. Obviamente, a estas alturas ya no puedo jugar gratis. Hay que sudar lo que uno vale. Igual, en el Equipo Nacional, yo cobraba $5 por práctica en aquel momento, para el 2000, 2001. Era más difícil ir a la práctica porque te salía más caro, más el peaje. Yo venía de Quebradillas. Por $5, era bien sacrificado”, narró Rosado.

“Ha mejorado. Puede mejorar muchísimo más”, añadió la baloncelista, de 34 años, en referencia al estado actual del programa nacional de baloncesto de mujeres.

Con la mira en los Juegos Olímpicos

Al igual que al resto de los atletas en el planeta, la crisis propiciada por la COVID-19 alteró los planes de las baloncelistas puertorriqueñas. El Equipo Nacional obtuvo su pase a los Juegos Olímpicos de Verano Tokio 2020, pero la celebración del evento se pospuso por un año.

Las tres jugadoras miran con esperanza la posibilidad de participar en las olimpiadas que ahora se llevarán a cabo entre julio y agosto de 2021.

Segunda oportunidad

En el caso particular de Salamán, la baloncelista ha visto la suspensión actual de la actividad deportiva como una oportunidad para recuperarse de la lesión de la rodilla que sufrió en febrero de este año en un partido del torneo clasificatorio olímpico celebrado en Francia.

“Se me dio la oportunidad de poder recuperarme y ver si puedo estar en las olimpiadas que es el sueño de todo atleta. Es un proceso largo y lo tengo presente. Todavía me preguntan cómo estoy, cómo voy. Nunca lo imaginé. Sabía que me querían, pero no de esta manera. En todos lados, me preguntan cómo estas, cómo te sientes, sabemos que vas a las olimpiadas”, dijo Salamán.

Más que una participación

Una vez lleguen a Tokio, las integrantes del Equipo Nacional aseguraron que irán con la meta de ir a ganar juegos y no meramente participar.

“Vamos a hacer lo mismo que en todos los torneos y la razón por la que llegamos ahí. Vamos a competir. Ya nosotras enfrentamos a ese nivel en el Mundial (2018). Nosotras siempre vamos a competir. Vamos a llevar la bandera de Puerto Rico en alto, como hemos hecho siempre. Obviamente, vamos a demostrar que el baloncesto femenino en Puerto Rico sí se sabe jugar y sí es de calibre mundial”, expresó González.

“Nosotras no jugamos por nosotras. Nosotras jugamos por Puerto Rico. Yo creo que eso nos ha caracterizado grandemente como grupo”, puntualizó Rosado.

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Rafael Díaz Torres
Escrito por Rafael Díaz Torres
Es periodista del Centro de Periodismo Investigativo y profesor universitario, graduado del doctorado en Historias del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.