Manifestación de meseros y meseras frente al Capitolio por la eliminación del subsalario mínimo para trabajadores que reciben propina

(Fotos por Ana María Abruña Reyes)

Bayron, de 26 años, es una mujer de experiencia trans que trabaja a base de propinas. Desde hace un año, es runner de un restaurante y se enfrenta a que su salario dependa de que los comensales estén de acuerdo con su existencia. 

Contó que los clientes, principalmente hombres, se sienten en la libertad de tocar, hacer comentarios y hasta insinuarse sexualmente a sus compañeras meseras, que constituyen el 70% del gremio. 

Junto a varias decenas de personas trabajadoras de la industria de restaurantes y otras tantas solidarias, Bayron se manifestó, el día de San Valentín, frente al Capitolio, para exigir la eliminación del subsalario de $2.13 por hora para personas que devengan propinas, y que se les pague, al menos, el mismo salario mínimo que aplica al resto de los trabajos en Puerto Rico, $8.50. 

“Entiendo la necesidad de aumentar ese salario para que sea equitativo al trabajo que se hace, y no esté sujeto a si le caes bien al cliente. O si al cliente le gusta como tú te ves, si es transfóbico, homofóbico, racista. Todas estas cosas realmente afectan tu labor y es algo de lo que yo no tengo control. Yo puedo hacer un muy buen trabajo, pero si el cliente tiene equis o ye prejuicio, la propina se va a juste”, expuso la trabajadora. 

Desde hace 31 años, las meseras y meseros cobran $2.13, lo que exime a los empleadores de su responsabilidad y deja a la merced de los comensales el salario de las trabajadoras. Esta situación representa que, muchas veces, las meseras deben aguantar malos tratos y hostigamiento, pues, de no hacerlo, podrían dejar de recibir las propinas necesarias para cumplir con sus obligaciones económicas. 

“Al nuestro salario venir de las propinas, eso le da un sentido de pertenencia a los clientes y a los comensales […] yo te doy un servicio y yo te debo tratar con honestidad, pero eso no significa que tú tienes propiedad sobre mi cuerpo, sobre mi opinión o sobre cómo yo te deba tratar fuera de un servicio profesional”, expresó otra mesera, de 22 años, que no quiso ser identificada por posibles represalias de su patrono.

La también estudiante a tiempo completo relató que, sin contar con las propinas, su salario semanal fluctúa entre $25 y $30. 

El subsalario mínimo que devengan los empleados que reciben propinas, como las meseras, no ha aumentado desde 1991. En aquel momento, representaba el 50% del salario mínimo federal, que recién había aumentado a $4.25 por hora. Aunque el salario mínimo federal se incrementó a $7.25, en 2009, el subsalario no se ajustó. 

Randiel Negrón, portavoz de Justicia Salarial, organización que convocó la manifestación, explicó que las experiencias de hostigamiento se redujeron a la mitad en los siete estados que eliminaron el subsalario mínimo. 

“Nosotras no abogamos por que todo esto se solucione con un único salario mínimo, pero es un gran paso en el camino a equiparar la calidad de vida. Al final del día, es fuerte que estamos peleando por lo que es mínimo, no por lo que es justo”, expuso Negrón, a la vez que señaló que las propinas se redujeron durante la pandemia.

Al son de consignas y bocinazos en apoyo al reclamo, las meseras exigieron la aprobación del proyecto del Senado 754 (PS 754) que eliminaría la subpaga mínima de las empleadas y empleados que reciben propinas. Además, busca enmendar la Ley 47-2021, que aumenta escalonadamente el salario mínimo estatal, para incluir a estos empleados. 

También, reclamaron la aprobación, con enmiendas, del proyecto de la Cámara 1133 que propone aumentar el salario de las trabajadoras sujetas a ingresos por concepto de propinas en un 75%, para julio del 2022. En julio del 2023, el salario debe equipararse al nuevo mínimo estatal, que aumentará a $9.50 por hora. 

“A diferencia de un salario, las propinas varían. Fluctúan por temporadas, fluctúan por el turno que usted tiene, fluctúan si está en una cadena y se mueve de un lugar a otro, fluctúan por muchas razones, son fuentes de incertidumbre económica”, acotó el senador del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), Rafael Bernabe Riefkhol, autor del PS 754. 

Por su parte, Mateo Cidre, presidente de la Asociación de Restaurantes de Puerto Rico e hijo del secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio, Manuel Cidre, cuestionó, en una entrevista con Telemundo, el porqué de la manifestación pues dijo que “nuestros meseros están bien pagos”. 

Explicó que los empleadores deben equiparar el salario de los meseros al nuevo mínimo estatal de $8.50 por hora, de las propinas no llegar a ese monto. 

Sin embargo, el Departamento del Trabajo de Estados Unidos encontró que, entre 2010 y 2012, el 84% de los restaurantes no equiparaban el salario. 

Las meseras entrevistadas por Todas coincidieron en que Cidre habla desde su privilegio como hombre y dueño de negocios, con un salario que jamás se igualará al subsalario mínimo de $2.13 por hora. 

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Valeria María Torres Nieves
Escrito por Valeria María Torres Nieves
Periodista de Yauco, Puerto Rico. Egresada de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras con un bachillerato en Información y Periodismo. Le interesan temas de género, historia, política, cultura, raza y educación.