Las mujeres reclaman su espacio en el reguetón

Han transcurrido más de 20 años desde que la cantante Ivy Queen proclamó, en la producción The Noise Vol. 6, “tengo autoridad para decidir”. Era el 1996 y, en Puerto Rico, había solo un puñado de mujeres activas como intérpretes en el género musical urbano precursor de lo que posteriormente se popularizaría bajo la categoría de reguetón.

Ivy Queen no solo despuntaba como una de las principales exponentes de estos ritmos caribeños, sino que, además, comenzaba a romper esquemas en una expresión artística dominada abrumadoramente por hombres. Al reclamar la autoridad para decidir en aquella popular canción, esta puertorriqueña exigía respeto para ella y todas las mujeres.

Años más tarde, Glory se hacía escuchar buscando romper estereotipos sobre los deseos sexuales de las mujeres cantando en 2004 Suelta como gabete que «esta gata se convierte en fiera y no por eso soy una cualquiera«.

La Sista anunciaba en 2006 su incursión al mundo del reguetón con un «Llegué. ¡Salte!» en su canción Anacaona, parte de la producción Majestad Negroide.

Lo que comenzó con Ivy Queen, y otras en la década de 1990, continúa en el 2018 con el surgimiento de nuevas exponentes que reclaman su derecho a decidir sobre sus cuerpos y su sexualidad. Rompen así con las letras de machos que presumen de ser maleantes, de su virilidad, y alardean sobre el número de mujeres con las que supuestamente han tenido relaciones sexuales después de episodios de seducción en la disco, promoviendo la misoginia y la violencia de género.

La popularidad alcanzada por cantantes como Becky G, Natti Natasha y Karol G, y el surgimiento de nuevas voces como las de Amara La Negra y Mariah Angeliq, ha reconfirmado que el reguetón también puede comunicarse desde la perspectiva de mujeres.

Han llegado a la radio comercial y se riegan en las redes con canciones que se distinguen por celebrar su sexualidad y reclamar control de sus cuerpos tanto en la cama, como en otras esferas de confraternización.

Es una ganancia, según apuntó, en entrevista con Todas, la trabajadora social comunitaria Mónica Ponce Caballero, especialmente por tratarse de un género musical dominado ampliamente por hombres.

“Ahora con los procesos y cambios en el reguetón que es más comercializado y tiene unas implicaciones más políticamente correctas, el hecho de que haya mujeres en este momento es porque hay otras que abrieron espacios”, comentó Ponce Caballero.

Iniciativa sin sentimiento de culpa

En la canción No me acuerdo, interpretada por la dominicana Natti Natasha y la popular cantante mexicana Thalía, ambas exponentes proveen su respuesta a los señalamientos sociales que juzgan a aquellas mujeres que salen a bailar y beber por su cuenta o con amigas.

Pero no me acuerdo, no me acuerdo
Y si no me acuerdo, no pasó
Eso no pasó
Yo no me acuerdo, no me acuerdo
Y si no me acuerdo, no pasó
Eso no pasó
Yo solo recuerdo que estaba bonita
Todo el mundo loco con mi cinturita
Una dosis de belleza con dinamita
Atractiva como la reina Afrodita
Toda la noche perrié (aeh aeh)
Con la mano en la pared aeh aeh
Y no sé qué pasó conmigo después
Creo que de tragos me pasé.

En Sin pijama, Becky G y Natti Natasha se unen para celebrar el placer sexual y demostrar que, en el reguetón, las mujeres también tienen el poder de convocar.

Si tú me llamas
Nos vamo’ pa’ tu casa
Nos quedamo’ en la cama
Sin pijama, sin pijama (yo’, yo’, yo’).

De Mayor que yo (2005) a Mayores (2017)

Tal vez, una de las canciones más populares de reguetón interpretada por una mujer en los últimos años es Mayores de la artista mexicana-estadounidense Becky G. En la melodía, la joven declara que prefiere hombres mayores que ella. Aun cuando la canción incluye un planteamiento disuasivo hacia ella por parte del juvenil cantante puertorriqueño de trap Bad Bunny, Becky G se reafirma en que le gustan mayores, que sean “señores” y “más grandes”.

A mí me gustan mayores
De esos que llaman señores
De los que te abren la puerta
Y te mandan flores
A mí me gustan más grandes
Que no me quepa en la boca
Los besos que quiera darme
Y que me vuelva loca.

Mayores de Becky G recuerda a Mayor que yo de la producción Más Flow 2. Sin embargo, la diferencia estriba en que la canción de esta joven artista es totalmente comunicada desde la perspectiva de una mujer que reclama su sexualidad.

Prevalecen los ideales de belleza y la heteronormatividad

No obstante, para Ponce Caballero, también activista feminista, la presencia de mujeres en el reguetón comercial no necesariamente representa una ruptura con los ideales de belleza y heteronormatividad que han caracterizado a este género musical desde sus inicios.

“En este momento son mujeres dentro de un contexto heteropatriarcal que no las excluye de unos imaginarios de belleza y de lo romántico, según la visión de música de la disquera. Pero, el hecho que estén está superchévere y quisiera que hubieran más mujeres dentro del espacio musical”, añadió Ponce Caballero.

Al abordar las posibilidades de hacer reguetón feminista, la trabajadora social comentó que existen propuestas musicales independientes que combinan este tipo de música con la perspectiva de género. Sin embargo, ese tipo de acercamientos es más escaso en el ámbito comercial.

“Me encantaría que las mujeres en los espacios de reguetón tiren líneas políticas, de perspectiva de género, pero tampoco lo hacen los varones. No esperamos que Natti Natasha y Becky G zumben más líneas feministas cuando ellas no necesariamente están contextualizadas con lo que es el feminismo”, puntualizó la también gestora de proyectos culturales en Río Piedras.

 

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Rafael Díaz Torres
Escrito por Rafael Díaz Torres
Es periodista del Centro de Periodismo Investigativo y profesor universitario, graduado del doctorado en Historias del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.