Toallas y copa menstrual: alternativas para los cuerpos menstruantes

Usa de copa menstrual y toallas sanitarias en Puerto Rico

(Ilustración por Michelle Dersdepanian)

Patricia empezó a utilizar la copa menstrual, el verano del año pasado, cuando su tía se la recomendó como una posibilidad para disminuir sus problemas ginecológicos. Al principio, tenía miedo de enfrentarse a un método que implicaba introducir los dedos en la vagina.

“La primera vez que me la puse, yo no encontraba cómo sacármela. Yo llamé a mi tía gritando. Mi tía me dijo: ‘Ve vídeos en YouTube. Vas a poder hacerlo’ ”.

A pesar de esta experiencia, la estudiante, de 23 años, no se arrepiente de cambiar las toallas sanitarias y los tampones por la copa menstrual.

“Desde que estoy utilizando la copa, no me han vuelto a dar síntomas de infección vaginal y me siento más conectada con mi cuerpo”, aseguró.

Según la psicóloga y educadora menstrual Diana Betancurt Toro, el miedo de Patricia se genera porque el sistema patriarcal ha llevado a las mujeres a no querer tocar su propio cuerpo.

“Con la copa menstrual, se vende la idea de que sí vas a tener una conexión distinta con tu cuerpo porque vas a tocar tu canal vaginal con tus dedos. Por lo general, el canal vaginal quien lo toca es el hombre en el sexo-coital cuando introduce su pene o si tú tomas la decisión de masturbarte. Ahora, la retórica es que estás tocando tu cuerpo y te estás acercando a la menstruación de una manera distinta”, expresó Betancurt Toro.

Lee aquí: Marginada la conversación sobre menstruación en las escuelas del país

Para Patricia, la copa menstrual redujo sus infecciones, pero este recipiente de silicón, así como tiene sus seguidores, también tiene sus detractores.

Desde el ámbito médico, el ginecólogo Alexander Segal Pomales desconfía de la seguridad de la copa menstrual, aunque el método está fabricado con un material que las manufactureas aseguran que no produce alergias. Sin embargo, podría generar hongos y bacterias. Cuando se le preguntó al doctor si ha evidenciado algún problema ginecológico por el uso de la copa menstrual, mencionó que no ha atendido a ninguna persona menstruante con infección por utilizar este método. La mayoría de sus pacientes utilizan toallas sanitarias.

La copa menstrual se asemeja en forma a la de una campana. Después de introducida en la vagina, se deja hasta un máximo de 12 horas para retener el sangrado, explicó la distribuidora de la copa menstrual Lunette, Mariam Febus Vega. Al transcurrir las 12 horas, la mujer debe retirar el producto, vaciarlo y limpiarlo con agua o con jabón.

“Cuando tú lavas algo, no lo estás esterilizando, y ahí le tengo que dar el beneficio a los tampones y a las toallas sanitarias porque eso sí debe de estar estéril”, expuso el ginecólogo.

Las instrucciones de la copa menstrual indican que la copa se hierve con agua durante 20 minutos una vez al mes y se guarda en una bolsita de tela para evitar el contacto con otros artículos, aclaró Febus Vega.

La ginecóloga Yari Vale Moreno está en desacuerdo con las argumentaciones de Segal Pomales. La doctora aseguró que se puede lavar la copa menstrual apropiadamente para volver a introducirla. Muchas de sus pacientes utilizan este método, y todavía no han experimentado ningún caso de infección que le hayan notificado.

“Las mismas bacterias que tenemos en la vagina son las que van a estar presentes en la copa, menos que uno no la guarde apropiadamente. Tendrían que ser casos excepcionales (las infecciones). No debería de ser la norma”, apuntó Vale Moreno.

Como ejemplo de las consecuencias de lo que puede ser un uso negligente, en enero, a una mujer de 38 años en Francia le amputaron los pies y 18 falanges de los dedos de las manos tras sufrir el síndrome de shock tóxico, una infección causada por una bacteria llamada estafilococos, originada por el uso inapropiado de una copa menstrual. La perjudicada indicó que no recuerda cuánto tiempo llevó puesta la copa.

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, “los primeros casos del síndrome de choque tóxico afectaban a mujeres que estaban utilizando tampones durante sus períodos menstruales”. Sin embargo, hoy, la Biblioteca asegura que menos de la mitad de los casos están asociados al uso de tampones. Las causas principales de la enfermedad son haber dado a luz, infección bacterial y cirugías recientes.

La partera Gina Dácosta Rivera se dedica en su tiempo libre a vender la copa menstrual y las toallas reusables, compresas hechas con tela de algodón. Explicó que “los jabones que venden para la copa es para limpiarla bien y mantener bien el pH de todo: de tu cuerpo y de la copa”. De hecho, “yo llevo con la copa y la toalla de tela hace siete años, y a mí nunca me ha dado hongos ni infección”, abundó.

Las infecciones que, en ocasiones, son causadas por las toallas sanitarias y los tampones se conocen como candidiasis, la segunda causa más común de secreción de moco cervical en las mujeres de los Estados Unidos, identificó el Departamento de Salud del Estado de Nueva York. La institución gubernamental excluyó las toallas sanitarias como la causa principal de los problemas ginecológicos, aunque incluyó los tampones, los jabones para la vulva con perfumes y la ropa interior ajustada que no sea de algodón.

Los tratamientos médicos, como una cita al ginecólogo y comprar los antibióticos para combatir las infecciones y el ardor, rondan entre los $80 a $130 para las mujeres que no cuentan con acceso a un plan médico.

Para evitar las infecciones y el ardor en el área genital, los dos especialistas aconsejan dejar de utilizar los protectores de “panties” y de afeitarse constantemente. Los dos médicos coinciden en que el flujo vaginal es natural y el vello púbico protege a los genitales contra las infecciones.

Según el estudio publicado por Women’s Voice of The Earth, una organización encargada de promulgar leyes de protección de la salud, las infecciones vaginales y el ardor en la vulva están relacionadas con en el uso de tampones y toallas sanitarias que contienen sustancias tóxicas como la dioxina, compuestos de cloro, el rayón, residuos de pesticida y fragancias desconocidas. Estos químicos están asociados al cáncer, la alteración de las glándulas que producen hormonas, alergias e infecciones.

En el tejido vaginal hay vasos sanguíneos y vasos linfáticos que hacen más susceptible al órgano genital de la mujer a absorber estas sustancias tóxicas. Por consiguiente, los químicos se absorben y circulan por el cuerpo con mayor facilidad, expone la investigación de Women’s Voice of The Earth.

Los ginecólogos Vale Moreno y Segal Pomales coincidieron en que, con frecuencia, atienden a mujeres con infecciones vaginales e irritaciones en la vulva causadas por las toallas sanitarias, los tampones y los protectores de “panties”. Aún así, desconocen si los resultados del estudio de Women’s Voice of The Earth con respecto a que las toallas sanitarias y los tamponen producen cáncer sean ciertos.

“El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos no ha enviado ningún comunicado urgente acerca de los tóxicos que, según el estudio de Women’s Voice of The Earth, se encuentran en las compresas y los tampones”, expresó Segal Pomales.

También comentó que no le sorprendería porque las toallas sanitarias tienen detergentes y perfumes.

Vale Moreno aseguró que no conoce el estudio y tampoco de otro que apunte a los mismos hallazgos.

“La realidad es que si eso fuera cierto, que los tampones y las toallas sanitarias producen más cánceres, veríamos un aumento sustancial en el cáncer de vulva, vagina y cérvix. No se ha visto un aumento, ha ido disminuyendo a través del tiempo con la tecnología. Evidencia directa de que los tampones y las toallas sanitarias causan cáncer no la hay”, mencionó. 

En la página de Internet del Instituto Nacional del Cáncer (NIA, por sus siglas en inglés) no figuran ni el cáncer de vulva, vaginal o cérvix como los más comunes en los nuevos casos estimados en 2018.

Lee aquí: ¿Cuánto cuesta menstruar en Puerto Rico?

Reducir desperdicios sólidos desde la concientización menstrual

Las mujeres identifican unos beneficios adicionales al usar productos ecoamigables cuando están en regla. Katia Rivera Cruz decidió cambiarse a las toallas reusables, hechas 100 por ciento de algodón, porque son más económicas y protegen al medioambiente.

“Tal vez es mínima, pero estoy haciendo una aportación al planeta, y no contamino mi cuerpo con sustancias tóxicas desconocidas”, afirmó Katia.

En Estados Unidos, cada año, tiran a los vertederos cerca de 20 mil millones de toallas sanitarias y tampones. Una mujer promedio, en el país norteamericano, usa más de 11 mil tampones y compresas que tardan 300 años en desintegrarse, reconoció el artículo El impacto ecológico de los productos de higiene femenino de la Escuela de Negocios de Harvard.

En Puerto Rico, no existen investigaciones para medir el impacto medioambiental de los productos menstruales. No obstante, las toallas y tampones se convierten en desperdicios biomédicos que contaminan los terrenos, los acuíferos, y carrean virus y bacterias, destacó la directora ejecutiva de la organización Pro Ambiente Sustentable, Ruz Deliz Cruz.

La copa menstrual, a largo plazo, también se convierte en un desperdicio sólido biomédico, pero su impacto medioambiental es menor. La copa menstrual se utiliza hasta 10 años, mientras que, en un solo año, una mujer desecha 240 compresas o tampones, expresó la ambientalista.

Al realizar una comparativa entre copa menstrual y toallas reusables, estas últimas son más amigables con el medioambiente debido a que están hechas de algodón. Este textil natural se descompone fácilmente, dijo Deliz Cruz.

Estos productos ecoamigables, además de producir menos basura en el planeta, también reducen gastos económicos, explicó Dácosta Rivera.

La copa menstrual ronda entre los $39 en adelante y dura de tres a cinco años. Mientras que las toallas reusables fluctúan entre los $7 a $15 y su tiempo de vida es de cinco a ocho años, según Dácosta Rivera.

A pesar de que la copa menstrual y las toallas reusables se compran una vez cada cierto tiempo, la también activista Betancurt Toro explicó que “la copa menstrual es para quienes se pueden dar el privilegio de repensar el desechar. Hay mujeres que no se pueden dar el privilegio de repensar el desechar porque nunca han sabido lo que es una toalla sanitaria o algo para gestionar su menstruación. Porque yo entienda que es una mirada ecoamigable y que proviene del ecofeminismo, no significa que todas las mujeres tengan que utilizar copa. Para empezar, en Puerto Rico, está bien acaparado el mercado por Walgreens. Si yo no puedo comprar un paquete de toallas sanitarias, ¿voy a tener para comprarme una copa de $60? Entonces, el asunto de la copa también es un asunto de privilegios de clases sociales”.

Para mujeres como Patricia y Katia, la copa menstrual y las toallas reusables resultaron ser alternativas más eficientes para combatir las infecciones vaginales, ahorrar dinero a largo plazo y reducir los desechos de toallas sanitarias y tampones. Las dos conocieron otros métodos para gestionar el sangrado menstrual, pero cada mujer y persona menstruante debería de ser libre, y, desde el conocimiento, escoger el producto que mejor le funcione a ella y a su cuerpo.

Comparte:
Alejandra Lara Infante
Escrito por Alejandra Lara Infante
Periodista interesada en temas de estudios feministas y decoloniales. Estudiante graduada en Estudios de Género con una especialidad en Investigaciones Feministas.