La violencia hacia la mujer, en Puerto Rico, se ha invisibilizado por la incapacidad de nombrarla y darle espacio en la discusión pública, coincidió, el martes, un panel tras la proyección del documental Desempacando historias: género, migración y violencia. 

Las agresiones sexuales, físicas y emocionales que enfrentan las mujeres dominicanas al llegar como inmigrantes sin documentos oficiales al archipiélago son el eje central de los testimonios que presenta el cortometraje, producido y dirigido por Annabelle Mullen, quien se nutrió del trabajo investigativo de la profesora Elithet Silva Martínez. Las profesoras Bárbara I. Abadía Rexach y Silva Martínez moderaron la conversación en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. 

“Este documental nos ayuda a apalabrar esas violencias de las que nosotres también somos responsables… Hay que contar esas historias porque si no pasan desapercibidas”, enfatizó Dania Warhol, miembre de la red transfeminista EspicyNipples. 

El reconocimiento de estas comunidades, según la activista Mayra Díaz Torres del Colectivo Ilé, organización dedicada a erradicar el racismo, es imperativo para construir soluciones, levantar reclamos y maximizar las voces. 

“He visto este cortometraje muchas veces, y, cada vez que lo veo, me entristece ver que a estas alturas, después de la lucha de tantas mujeres por un mundo mejor y mayor equidad, tengamos que migrar, y no por placer”, subrayó Romelinda Grullón, quien fundó, hace 17 años, el Centro de la Mujer Dominicana en Puerto Rico (CMD). 

La directora del CMD aseguró que las inmigrantes dominicanas son expulsadas por las políticas económicas de su país, y sobreviven a la violencia laboral, xenofóbica, racial y de género al llegar a Puerto Rico. Asimismo, sostuvo que el perfil de las personas negras, en el archipiélago, se asocia a la comunidad dominicana, pues la mayoría de las personas puertorriqueñas no tienen presente su afrodescendencia. 

Díaz Torres puntualizó que el racismo y el origen de otras violencias se esconden en el lenguaje que se usa en el país, mediante expresiones como “la página negra” o “la nube negra”. Enfatizó, además, que estas agresiones se presentan, principalmente, en la cotidianidad de la mujer visiblemente afrocaribeña. 

“Vivimos en un país racista. Hay que apalabrarlo y entenderlo… Nuestra existencia, nuestros cabellos y nuestros cuerpos representan una amenaza en términos del imaginario sociopolítico del hombre blanco cisgénero. Representamos para el Estado, la sociedad y muchas comunidades un rompimiento de lo que es bello, ordenado y deseado”, destacó la representante del Colectivo Ilé. 

Warhol, de EspicyNipples, por su parte, estableció que la comunidad LGBTTQIA+ es invisible ante el Estado, situación que se exacerbó tras el paso del paso del huracán María. La ayuda negada por parte la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), debido a presuntas incongruencias en los documentos de identificación, y la falta de acceso a hormonas para su transformación física provocó que aumentara la emigración de mujeres y hombres trans. 

Por lo mismo, propuso que la lucha de visibilización ocurra con un discurso transfeminista, debido a que “las soluciones de la liberación no pueden estar ancladas en el binario”.

“No podemos recurrir a la defensa de las mujeres negando otras identidades, sino que nos toca ampliar esos discursos de integración”, señaló.

Reafirman identidad en el Censo 2020

A pesar de que considere que el censo es un instrumento impuesto por la situación colonial del país, la activista Díaz Torres planteó que es una “buena oportunidad” de reconocer y nombrar las identidades de la comunidad puertorriqueña. 

“Si ustedes ven las categorías del censo, no nos nombran. Vamos a nombrarnos. Si estamos hablando de palabra, transgresión y sobrevivencia, hay que decir: ‘Aquí estoy’”, enfatizó. 

Grullón, por otro lado, se refirió al temor que tiene la población dominicana de ser perseguida por las autoridades federales en el caso de que esta revisión poblacional revele el gran número de indocumentados que reside en Puerto Rico. La fundadora del CMD destacó que las políticas migratorias del presidente estadounidense Donald Trump han provocado mayor ansiedad y zozobra entre los dominicanos. 

Concluyeron que, pese a la violencia articulada y organizada del Estado, su postura es construir un país que incluya a todes en sus diversidades infinitas. 

 

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