Handywork 101 para mujeres: “A acallar las voces del patriarcado”

Taller Albanistería

(Fotos por Adriana Díaz Tirado)

Con taladro en mano y tornillos en la mesa, diez mujeres construían su caja de herramientas para reparar cosas en el hogar y no depender de nadie, solo de ellas mismas.

El taller Albanistería, en referencia al nombre de su fundadora Alba Montero, inició junto a su administradora, Zulnette “Zuly” García Ramos, el proyecto Handywork 101, en enero del 2020, justo antes de que en marzo se confirmara el primer caso de COVID-19 en Puerto Rico.

Esta iniciativa, ubicada en Bayamón, pretende educar a mujeres y niñas en el uso de herramientas para transformar el mensaje de dependencia por uno de empoderamiento y autosuficiencia.

“Decidimos abrir un espacio para enseñar a otras mujeres a usar herramientas y aprender cómo arreglar cosas que en una casa se dañan desde un aprendizaje solidario, amoroso, políticamente consciente, donde se trabaja el ‘mindfulness‘, el estar presente, acallar las voces del patriarcado, de la cultura que nos ha dicho históricamente que no podemos hacer esas cosas”, sostuvo García Ramos, administradora de los talleres de Albanistería.

La instructora y ebanista Alba Montero les enseña que reparar una cerradura, parar un liqueo del fregadero o arreglar una puerta del gavetero son tareas que parecieran simples, pero que, al mismo tiempo, combaten las desigualdades de género en Puerto Rico.

“Esas son destrezas que culturalmente e históricamente no nos enseñan a las mujeres. […] Y eso nos ha hecho depender de otra gente, generalmente de figuras masculinas en nuestra vida o de contratar”, abundó García Ramos, quien también es coordinadora de desarrollo económico de un proyecto de vivienda transitoria en San Juan.

En el primer taller, las alumnas desarrollan estrategias como la planificación, toma de medidas de seguridad y ensamblaje de piezas de madera. Además, comparten con otras compañeras de otros puntos de Puerto Rico. Muchas de las participantes son madres e hijas, hermanas o amigas.

Durante cinco horas, aprenden términos matemáticos y teóricos del bricolaje (actividad manual para el mantenimiento o reparación de forma aficionada), a remover tornillos y utilizar herramientas como la caladora, el martillo y el taladro. 

Ellas toman el control de lo que tienen en sus manos y se apoderan de las soluciones, herramientas que se extrapolan a otras partes de su vida. 

“Llegan mujeres que lo que quieren es aprender porque sí, porque se puede, porque quieren. ‘¡Yo puedo!’ Eso hace un cambio bien grande, y siento que nosotras impactamos por eso mismo, porque estamos listas para enseñar lo que en este momento el país necesita y (aprender) con más facilidad de cuando me tocó a mí”, recalcó Montero mientras explicaba que para sus inicios no habían mujeres en los espacios de ebanistería.

Enfocadas en espacios de soluciones

Según Alba Montero y Zuly García Ramos, la recepción de las participantes es maravillosa y reconfortante. Algunas de ellas les han enviado mensajes de agradecimiento expresando la seguridad que habían recargado después de tomar uno de sus talleres. 

Hace unas semanas, una de las egresadas del Handywork 101 le compartió a García Ramos que, tras el adiestramiento, había podido arreglar el door stopper de su cuarto y había dormido más cómoda con su hija. En su caso, no había electricidad en su hogar y gracias a que la puerta ya no se cerraba, pudieron descansar frescas.

“Nos dijo lo importante que fue para ella el taller y el poder que ella sintió de poder arreglar cosas que para otra gente, quizás, eran bien sencillas, pero el poder ella arreglarlas ella misma fue superpoderoso y grande”, narró quien también ha trabajado por 17 años con sobrevivientes de violencia de género.

Es un taller que conecta con el poder que reta el discurso misógino de que las mujeres no son capaces de construir, reparar y crear. 

“Si podemos manejar un cuchillo de cocina, podemos manejar un taladro. Es ir cambiando la historia del uso de herramientas y del acceso que hemos tenido las mujeres un tornillo a la vez”, insistió.

Deconstruyendo estereotipos de género desde la ebanistería

Montero ha trabajado en un campo laboral profundamente masculinizado. Su carrera inició, en el 1994, tras tomar un curso de ebanistería en la Escuela Miguel Such, después de haberse graduado de Literatura Comparada en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.

“Cuando empecé en ebanistería de verdad que yo era sola, básicamente, yo nada más. Nunca me había encontrado otra mujer que trabajara conmigo en un taller aquí, inclusive en los Estados Unidos”, contó.

Alba Montero asistiendo a una de las participantes en el taller Handywork 101.

La instructora también compartió que, igual que las mujeres en otros campos, tuvo que dar el doble de trabajo para que reconocieran su capacidad. Montero también se ha destacado en la música. Ella toca cuatro y es parte de la agrupación Las Atípicas.

“Después del huracán María, me llaman muchas mujeres para que yo vaya a casa de sus mamás a arreglarle cosas porque se sienten más seguras“, agregó sobre sus experiencias laborales en los últimos años.

Combatiendo la violencia tornillo a tornillo

Uno de los objetivos del taller es impactar a sobrevivientes de violencia de género. Les gustaría seguir expandiendo el espacio para llegar a más mujeres de diversos albergues alrededor de Puerto Rico.

En junio de 2019, ofrecieron el taller básico a participantes del Hogar Ruth, entidad que ofrece servicios gratuitos a víctimas de violencia doméstica.

En su trayectoria profesional, García Ramos ha trabajado en otros centros, como Casa Protegida Julia de Burgos, y ha ayudado a sobrevivientes en proyectos de viviendas transitorias. Asimismo, ha brindado talleres a mujeres con estatus migratorio irregular.

“Trabajar con sobrevivientes nos muestra que las sobrevivientes en su camino pierden o se les olvida ese proceso de soñar o no están del todo conscientes de las muchas fortalezas que tienen, tantas fortalezas que logran sobrevivir experiencias como es la violencia. Espacios como este, de aprendizaje, lo que hacen es provocar esa conexión con esa fortaleza y la habilidad que tienen de producir. […] Esa sensación de apoderamiento que es bien difícil conseguirla con otras cosas“, manifestó García Ramos.  

Referentes para la niñez

La representación es otro aspecto importante en los talleres, ya que no solo otras mujeres se ven como compañeras que ocupan diversos espacios, sino que niñas pueden aspirar a ser ebanistas sin ninguna limitación por un rol de género. El taller de las menores está a cargo del ebanista Elio Torres junto a su hija Estela.

Taller Handywork 101 de adolescentes (Suministrada por Albanistería)

Según García Ramos, la experiencia con las menores ha sido muy inspiradora, ya que las niñas “vienen con mucho menos miedo que las adultas, bien dispuestas y disponibles”. Compartió que algunas de las participantes le han insistido en que desean un taladro de regalo de cumpleaños.

El taller en Albanisteria es una experiencia de empoderamiento. Salen sabiendo que pueden hacer este tipo de trabajo. Al salir, (mi hija) me dijo: ‘¡Quiero un taladro, pero de 20 voltios, el más fuerte y que hace más ruido!’”, compartió Ilia Vázquez Gascot, madre de Paula, quien tomó el taller Handywork 101.

Albanistería también ha podido otorgar becas a niñas y adolescentes de distintas comunidades para tomar los talleres. Ambas coincidieron en que el proyecto de las becas tuvo un efecto ola porque otras organizaciones de base feminista, como Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico y Taller Salud, sumaron a la meta.

“Terminamos recogiendo 23 becas para niñas. Eso nos permitió atender a las niñas de un hogar en Bayamón y nos permitió atender a niñas de comunidades de Loíza, que, de otra forma, no hubiesen podido pagar el taller“, destacó García Ramos.

Respaldo entre mujeres empresarias

El proyecto también ha logrado hacer alianzas con otras empresas lideradas por mujeres como la Ferretería Valerie y Maderera Donestevez. Según la administradora de Albanistería, la meta es crear un negocio económicamente responsable que apoye el empresarismo local y femenino.

Herramientas de las participantes por parte de la Ferretería Valerie.

“Partimos de la premisa que cuando las mujeres nos juntamos en espacios que han sido históricamente dominados por hombres grandes cosas pueden pasar“, concluyó García Ramos. 

Actualmente, ofrecen tres talleres: Plomería Básica, Electricidad Básica y Laminado. Asimismo, la matrícula continúa abierta para el taller de Handywork 101 de niñas, de 9 a 16 años, para el próximo domingo 1 de agosto, de 9:00 a.m. a 1:00 p.m. 

Comparte:
Adriana Díaz Tirado
Escrito por Adriana Díaz Tirado
Periodista e investigadora. Egresada de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPRRP). Cuenta con un bachillerato en Periodismo y una segunda concentración en Ciencia Política. Actualmente, cursa sus estudios graduados en Periodismo en la Escuela de Comunicación de la UPRRP. Sus temas de interés son política, género, salud, educación y cultura.