Abogadas señalan desafíos ante la muerte de la jueza Ruth Bader Ginsburg

(En la imagen, la abogada y coordinadora de Inter-Mujeres, Esther Vicente)

En un mundo liderado por hombres, la jueza Ruth Bader Ginsburg supo traspasar las barreras que representaba ser mujer y utilizó estrategias nunca vistas para luchar por los derechos humanos desde el Tribunal Supremo de Estados Unidos.

Así describieron tres integrantes del Instituto de Estudios sobre Mujeres, Género y Derecho Inter-Mujeres a la recién fenecida jueza del Tribunal Supremo de Estados Unidos en una transmisión en vivo por el Facebook de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico.

De acuerdo con la abogada María Dolores Fernós, Bader Ginsburg extrapolaba sus experiencias como mujer para lograr cambios dentro del sistema judicial de Estados Unidos.

“Siendo ella la mujer que era y las experiencias laborales y educativas que había tenido sufriendo el discrimen directamente, sabía que los otros no iban a tener la perspectiva que ella tenía como mujer discriminada en todo ese paso de su vida profesional aun cuando venía de unos estudios extraordinarios en las mejores universidades del país”, señaló Fernós.

Fernós, quien fue también la primera procuradora de las Mujeres, en Puerto Rico, destacó que esas experiencias de Bader Ginsburg la llevaron a exigir leyes que fomentaran de una manera sólida la igualdad para la mujer y personas marginadas.

Estrategias para promover la equidad

Bader Ginsburg fue la segunda mujer en llegar al Tribunal Supremo de Estados Unidos, donde abogó por los derechos para las mujeres, personas con diversidad funcional, comunidad LGBTTIQ+, confinados y derechos electorales para la comunidad negra.

Según Esther Vicente, coordinadora de Inter-Mujeres, la jueza utilizó cuatro estrategias que fueron claves para promover su agenda por la equidad: buscaba el progreso de forma incremental, es decir, gradualmente; presentaba experiencias cotidianas que podían ser entendidas fácilmente y marcaban precedente para conflictos mayores; utilizaba casos de hombres que planteaban discrimen por género para ilustrar daños por falta de equidad; y equilibraba la búsqueda de la justicia para las mujeres y del legado de los escritores de la Constitución de Estados Unidos, enfatizando que ese legado podía transformarse mientras cambiaba la sociedad.

“Su meta era lograr que el Tribunal Supremo invalidara las clasificaciones y distinciones basadas en el género al amparo de la igual protección de las leyes. Ella quería que se designaran esas discriminaciones como sospechosas -concepto que se utiliza cuando se discrimina por razón de raza- y que el tribunal aplicara el escrutinio más estricto al analizar la legislación, las reglas, (y) las prácticas gubernamentales”, destacó Vicente.

El derecho al aborto fue una de las defensas más reconocidas de la jueza. Yanira Reyes Gil, decana de Asuntos Académicos de Inter-Mujeres, explicó que Bader Ginsburg fundamentó ese derecho en la igual protección que debían tener las leyes para todo ciudadano, cuando otros integrantes del Tribunal Supremo querían basarlo en el derecho a la privacidad. Esta estrategia fue fundamental para dar mayor fuerza a la ley por el derecho a decidir.  

Retos tras la muerte de Bader Ginsburg

Vicente señaló que aún se lucha contra las restricciones que se imponen a leyes existentes y que limitan el acceso a los derechos.

Por su parte, Fernós reconoció el desafío que representa la sustitución de la jueza bajo la administración del presidente Donald Trump, porque considera que se seleccionará una persona conservadora que atentará contra los derechos humanos.

Reyes Gil enfatizó en la necesidad de mujeres con perspectiva de género dentro del sistema judicial y gubernamental.

“Es importante… que haya más mujeres en espacios decisionales, pero es importante también que esas mujeres, que estén ocupando esos espacios, tengan unas perspectivas de género que defiendan los asuntos de las mujeres… Es importante la representación, es importante que estén las visiones nuestras ahí, pero también es importante que nuestra perspectiva tenga espacio”, puntualizó la también activista y constitucionalista de derechos de las mujeres y personas discriminadas.

Asimismo, Reyes Gil describió que aún queda mucho por trabajar para lograr las metas que Bader Ginsburg se propuso: igual paga por igual salario, una enmienda a la Constitución de Estados Unidos por la igualdad de derechos, necesidad de centros de cuido en espacios públicos para lograr mayor participación de mujeres, mantener y ampliar el derecho al aborto libre y accesible, luchar contra la violencia institucional y hacia la mujer, y que exista perspectiva de género en todas las decisiones.

Finalmente, Vicente describió a la jueza como una mujer fuerte, dulce, sencilla y presente en la cultura, luego de haberla conocido personalmente.

“Con ella, aprendí a ser más constante en los principios y a tener apertura con los que piensan de manera distinta”, recordó con sus ojos llorosos.

Bader Ginsburg falleció el viernes, 18 de septiembre, a sus 87 años, enferma de cáncer de páncreas.

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