Promesas de lujo, fama y atenciones: el gancho para la trata humana en redes sociales

Trata humana por redes

Cuando hace unas semanas Paola “Lola” Montilla Serrano recibió un mensaje a través de Instagram en el que le ofrecían trabajar con artistas de “forma segura y discreta”, con énfasis en un buen pago por esa labor, la joven de 19 años sospechó que no se trataba de una oferta confiable.

No era la primera vez que recibía ese tipo de contacto.

“En ocasiones anteriores, hombres mayores de edad me han escrito… propuestas más o menos de la misma forma y, cuando iba a guardar evidencia, ellos borraban los mensajes”, relató en entrevista con Todas.

En esta ocasión, le tomó una foto a la pantalla para registrar la “oferta”. Montilla Serrano, quien ha sido portavoz a nivel nacional de campañas educativas y hasta cabildeó por la aprobación de una ley que en su honor coloquialmente se conoce como Ley Lola, se considera una mujer informada acerca de las dinámicas que se dan en redes sociales para acaparar la atención de jóvenes bajo promesas de trabajo que en realidad esconden algo más siniestro.

Esta vez, la persona que la acechaba, no contaba con que Montilla Serrano sabía exactamente qué hacer para que el asunto no se volviera a desvanecer.

“Como sé que esa situación le está pasando a las muchachitas más jóvenes que yo, quería interactuar para que me dijeran exactamente qué era lo que ellos estaban buscando. Obviamente, no te lo van a decir de inmediato… yo le mostré un mínimo de interés y le pregunté. Ahí es que sale el audio. Lo primero que hice fue grabarlo y después le dije que no me interesaba para ya sacármelo de encima y, en ese momento, borró todos los mensajes”, detalló.

Acto seguido, la cuenta desde la que le escribieron desapareció.

En el mensaje de voz, de apenas 34 segundos, el hombre habla de “nosotros” y le explica que, desde hace unos seis años, se dedican a “adquirir” chicas y que parte de las funciones -por las que prometen entre $5,000 a $10,000- incluyen ir con artistas a conciertos, premiaciones y “compañía sexual”, tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos.

Al preguntarle a Montilla Serrano qué fue lo primero que pensó al escuchar el mensaje, tardó en esbozar su respuesta y, luego, describió una mezcla de emociones.

“Sentí indignación porque pienso que yo, teniendo mis 19 años, no debería estar recibiendo esos approaches y ya después me cuestioné cómo ellos hacen esa selección, cómo buscan mujeres para enviar los mensajes. Creo que yo estuve tan cerca de algo que pudo ir muy, muy mal y eso me revuelca el estómago. Era una ansiedad y una necesidad de grabarlo, hacerlo rápido, tener la información para evitar que le pasara lo mismo a otra chica que quizás no tendría la malicia que tengo yo”, expresó.

Con la anuencia y ayuda de su mamá y su papá, reportó el incidente como uno de acoso sexual cibernético en una página web que el FBI habilitó para ese propósito.

“Hasta ahora, no sabemos si le han dado algún seguimiento”, dijo Montilla Serrano.

Mari Carmen Serrano, madre de Lola, contó que, hace unos años, una persona que con frecuencia comentaba en las páginas de su hija. De pronto, comenzó a enviarle mensajes privados con un tono muy distinto a cuando le escribía en público. Su niña, en ese momento menor de edad, le mostró una cadena de mensajes preocupada por el cambio y, en ese momento, todos los textos desaparecieron en cadena. Serrano entiende ahora que el hombre había ido preparando el camino para sus posteriores acercamientos, que es lo que se denomina grooming. Al momento de percatarse que estaba expuesto, borró todo y la rapidez con que pasó pudo haber marcado a su hija por la impotencia que sintió.

Con este nuevo incidente, lo que más le ha impactado a Lola es la cantidad de mensajes que otras chicas le hicieron llegar contándole cómo recibieron acercamientos casi idénticos de esa misma cuenta o cuentas similares e igual foto de perfil. Para su madre, es “escalofriante” porque el hombre le preguntó a su hija si llegaba a donde ella estaba, lo que denota que es gente que están posiblemente más cerca de lo que cualquiera puede pensar.

“Escuchar sus palabras, escuchar la voz, fue asqueante, y sí, te sientes desprotegido, definitivamente”, reconoció Serrano.

“Yo digo que esta gente están tan determinados tratando de abarcar tanto terreno para ver quién cae. Lo ves con la cantidad de mensajes iguales a otras nenas… y no podemos juzgar. En este momento histórico, no sabes qué adolescente ve a sus papás con dificultades para manejar lo de la pandemia, quizás están bregando con una pérdida de empleo y piensan que lo que les ofrecen es es la solución y que quizás así le resuelven la vida a sus padres. Es horrible todo lo que está pasando y pensar lo expuestas que están ahora mismo muchas jóvenes”, indicó la madre.

Exponencial aumento de casos de trata humana en el mundo

Para el sociólogo Cesar Rey, quien lleva más de 10 años investigando la trata humana en Puerto Rico, el hecho de que permanecen 10 menores de edad desaparecidas, que hay invitaciones para ejercer funciones que incluyen actividades sexuales -como la que recibió Lola- y casos como el que trascendió en verano del empresario y sus socios que invitaban a jóvenes a pasear en yates, son solo unas pocas muestras de que hay un problema en Puerto Rico. La gente debe abrir los ojos a esta realidad para poder identificarla y luchar contra ella, advirtió.

Explicó que en los pasados cinco años, los casos de trata humana a nivel mundial han aumentado en casi un 500% y cada vez con más frecuencia se puede ver que algunos de los involucrados son personas de mucho poder adquisitivo o altos funcionarios de algún gobierno. Especialmente, durante la pandemia por COVID-19, lo delicuentes están ajustando sus modelos de negocios a la “nueva normalidad”, revela un informe la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito

Y, aunque hay menciones esporádicas en medios masivos de comunicación locales, lamentó que, en ocasiones, se limitan al explotar el morbo, y no se profundiza en las razones que empujan a las mujeres y jóvenes a estos patrones de acoso. Mientras, es casi nula la educación que se ofrece en las escuelas o la que se ofrece en las agencias cuyo deber ministerial es trabajar de forma integrada sobre estos temas, como el Departamento de la Familia, el de Salud y, por supuesto, el de Educación.

“No es tratar el tema por llamar la atención. A veces, la hipertrofia del sensacionalismo y el performance arruinan el análisis profundo y sociológico que se intenta llevar y, por eso, también es que hace falta que sea una discusión más profunda. Pudiese haber una presencia más amplia de discusión de este tipo en la televisión. Y en radio hace falta mucho más”, afirmó.

También, le preocupa a Rey lo que él llama una “conspiración de tolerancia”, de la cual todos somos cómplices si  nos negamos a ver la dimensión nacional del problema.

“Estamos ante esta pandemia que es peor que la de coronavirus. Por eso, los políticos tienen que tener un mayor compromiso. Ahora, mucho del peso de la ayuda recae en el trabajo que hacen las organizaciones sin fines de lucro”, enfatizó.

Tanto el sociólogo como la madre de la joven que recibió la oferta de miles de dólares se muestran cautos sobre las posibilidades de que atrapen a estas personas que engañan con promesas de lujo, fama y atenciones.

Rey reconoció que son redes complejas y dijo que, mientras las agencias no laboren con protocolos más informados, el camino es cuesta arriba.

Serrano sabe que el mensaje que recibió su hija fue bien claro y no deja espacio para dudar de que constituye una vía para la trata humana. Le gustaría pensar que hay alguna autoridad “que pueda hacer algo con un mensaje así de obvio”, dice tomando una pausa para respirar profundamente.

“En lo que el hacha va y viene, uno vive con preocupación”.

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Si tú o alguien que conoces ha recibido un mensaje de este tipo, puedes reportarlo aquí o llamar a la Oficina del Procurador del Ciudadano al 787 724-7373.

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Istra Pacheco
Escrito por Istra Pacheco
Yaucana. Completó su bachillerato en Comunicación Pública en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. Como periodista, lleva sobre 20 años acumulando experiencias a nivel nacional e internacional. Ha cubierto juicios de alto perfil y desarrollado investigaciones periodísticas que le han valido variados reconocimientos. En años recientes, dirigió el Departamento de Noticias de Radio Universidad y fue editora de la versión impresa del periódico Metro. Es la primera vicepresidenta de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico.