Yo te creo

Cientos de nombres de personas señaladas por diversas agresiones de violencia machista han aparecido en 16 listas en la plataforma Yo Te Creo desde que, a finales de abril y principios de mayo, los feminicidios de Andrea Ruiz Costas y Keishla Rodríguez Ortiz sacudieron al país en medio de un estado de emergencia.

Denuncias de impunidad, encubrimiento y revictimización encontraron espacio en un esfuerzo independiente a los foros oficiales, que, según estadísticas y estudios locales e internacionales, suelen fallarles a las víctimas con demasiada frecuencia. Ahí, está la respuesta a ¿por qué una lista?, coincidieron quienes gestionan Yo Te Creo y expertas en violencia de género consultadas por Todas.

“Esto no es algo sin precedente. Hay muchos movimientos que han optado por este método de denuncia como el Me Too, pues los de Keishla y Andrea hacen evidentes la necesidad de que estas denuncias estén públicas, existan a largo plazo y que sean accesibles”, dijo a este medio una de las personas detrás de Yo Te Creo, quien no será identificada en este reportaje por motivos de seguridad. 

Según la página, las listas son basadas en relatos confidenciales de sobrevivientes, de abuso y conductas como violación, acoso sexual, coerción, pedofilia, stealthing, daños a la propiedad, cyberflashing, maltrato emocional, entre otras agresiones. Explicaron que las víctimas, además de sus testimonios, proveen evidencias como fotografías, mensajes, querellas y otro tipo de documentos para contar sus historias.

“Las sobrevivientes acuden a la plataforma y denuncian a sus agresores. Así que, nosotros no estamos en busca de sobrevivientes ni violentamos sus espacios. Nosotros elegimos, como principio solidario feminista, creerles. Además, de que están respaldadas por las estadísticas”, detalló una de las personas del grupo Yo Te Creo, que mostró conocimiento sobre las manifestaciones de la violencia de género y acompañamiento en los procesos de denuncia. 

Los cuestionamientos a sus métodos y la validez de las denuncias en Yo Te Creo fueron tema de debate en las redes sociales desde su surgimiento. Las amenazas de demandas y denuncias ante las autoridades, y a la integridad física y a la vida de sus gestores, no tardaron en llegar. El suicidio, el pasado domingo, del gestor cultural José “Fofito” Morales Pérez, cuyo nombre había aparecido desde la primera lista, ha enfrentado el duelo que viven sus familiares y amistades con los traumas que cargan las víctimas y sobrevivientes de la violencia machista en sus distintas manifestaciones. El suicidio ocurrió días después de que se publicó como denuncia el relato de una persona que se identificó como víctima y, luego, que circulara una carta del local La Respuesta, donde tenía el puesto de director, y en la que se indicó que sería retirado de su cargo.

 “Tenemos cientos de mensajes llamándonos asesinas y que tenemos sangre en nuestras manos. Están en una cacería. Esto está llegando al punto de que están etiquetando a personas que se expresan en apoyo. Ha habido persecución. Hay personas que no tienen nada que ver con la página que ahora temen por su seguridad. En este país, nos cuesta mucho hasta asumir posturas ante el machismo”, compartió.

Ausencia de justicia o por qué muchas víctimas no denuncian formalmente

La psicóloga social comunitaria Ilia Vázquez Gascot explicó que la violencia sexual es un asunto “extremadamente complejo, doloroso, que implica que alguien tomó decisiones sobre la vida de otra persona o sobre su cuerpo sin su autorización”. 

Las repercusiones de una agresión sexual podrían conllevar a que la víctima sienta miedo, inseguridad y limitación de su libertad en la vida cotidiana porque pasa por una experiencia traumática, añadió la experta. 

“La violencia sexual tiene un efecto sobre el cuerpo y sobre la mente. Cambia para siempre nuestro sistema nervioso. Nuestra configuración en el cerebro va a cambiar, cómo percibimos la vida y cómo se va a reinterpretar cualquier vivencia, pues está matizada por esa experiencia que vivimos que no fue un acto voluntario. Así que es un fenómeno complejo”, abundó.

Vázquez Gascot recalcó que la violencia sexual es uno de los delitos menos reportados porque las víctimas deben revelar eventos que son muy dolorosos, muy íntimos y los cuales tendrían que narrar múltiples veces.

La doctora mencionó que las manifestaciones de violencias sexuales suelen darse a solas y no hay testigos. A veces, no hay marcas físicas o, cuando la persona denuncia, ha pasado mucho tiempo. Asimismo, cuando los agresores son figuras públicas o de poder, se cuestionan aún más las vivencias de las víctimas y se entra en el discurso de los cuestionamientos, las culpas y la revictimización.

Además, la experta destacó que las estadísticas oficiales de la Policía evidencian que son muy pocas las querellas que llegan a convicción. De 704 querellas de delitos sexuales recibidas por la Policía en 2020, solo ocho han llegado a convicciones. De esas 704, 586 han sido víctimas mujeres, siendo las regiones con más querellas: San Juan (89), Bayamón (89), Arecibo (63), Carolina (62) Ponce (58) y Caguas (53).

“Cuando uno mira ese panorama, no debe extrañarnos que las víctimas no reporten, porque en última instancia es un caso de tu palabra contra la mía. Entonces, muchas de las personas que ejercen violencia lo hacen, precisamente es lo que afirmamos desde la violencia de género, como un ejercicio de poder y control sobre las víctimas”, señaló Vázquez Gascot. 

“Nosotros apostamos a que las personas que pasan por el trauma puedan tener opción también de tratamiento para manejarlo, pero la realidad es que la víctima enfrenta mucho menos privilegio que los agresores, porque lo primero que se cuestiona es si estará diciendo la verdad esa víctima”, comentó, por su parte, la activista Edda López Serrano.

Cuidado con invalidar a las víctimas

Asimismo, López Serrano insistió en que se debe tener cuidado en que, por no conocer las identidades de las personas que trabajan en la plataforma, se cometa el error de invalidar a las víctimas. “¿Por qué en lugar de solo cuestionar el que ocurran actos violentos, aunque sean autoinfligidos (suicidio), no nos preguntamos cómo están esas víctimas ahora?”, cuestionó.

“Existen masculinidades tóxicas que han sido acunadas por el patriarcado, pero también existen complicidades tóxicas. También, hoy estamos apostando a que existen personas solidarias de todos los géneros y las tenemos. Tenemos hombres solidarios que entienden y les creen a las víctimas”, sostuvo la líder feminista, quien también defiende la educación con perspectiva de género.

 Lee aquí: Identifican fallas en el manejo de casos de violencia doméstica que terminaron en feminicidios

Yo te creo y Me Too, movimientos internacionales

A finales del 2017, los relatos de actrices, modelos y productoras de Hollywood sobre el acoso y la violencia sexual que ejercía el famoso productor de cine Harvey Weinstein desataron una protesta global. 

Las mujeres del ámbito cinematográfico denunciaron a sus agresores a través de las redes sociales. Reclamaban que sus testimonios tuvieran credibilidad y se acabara la impunidad. Así cobró aún más fuerza el movimiento #MeToo, que había iniciado en 2006 la activista Tarana Burke para ayudar a mujeres, como ella, sobrevivientes de violencia sexual.

Time’s Up, fundado el 1 de enero de 2018, fue otro movimiento contra el acoso sexual denunciado por celebridades de Hollywood en respuesta al efecto del caso de Weinstein, del movimiento feminista y el #MeToo.

“Realmente, son movimientos sociales (Me Too y Time’s Up) que responden a la frustración que sienten, principalmente, las víctimas de violencia de género y, particularmente, las de violencia sexual, incluyendo el acoso sexual. Esa frustración de no saber necesariamente dónde ir o de, por lo menos, cómo expresar lo que les pasó”, explicó Vázquez Gascot. 

Estos movimientos han sido plataforma para acusar a algunos de los hombres más poderosos del mundo como políticos, magnates del cine estadounidense y empresarios. 

“Muchas de ellas hablaron 20 años después. Mujeres que muchas de ellas eran millonarias y con múltiples recursos disponibles, pero fue tan fuerte la experiencia que les costó salir adelante. Muchas de ellas hicieron una denuncia pública y no una denuncia formal porque no todo el mundo está dispuesto a atravesar por el proceso que implica entrar al sistema de justicia criminal, aún a sabiendas de que no hay garantías de salir airosa del proceso. Lamentablemente, cuando una víctima va adelante con un caso de violencia sexual o de violencia de género, lo único que está garantizado es la revictimización”, detalló la psicóloga.

A pesar de que el movimiento surgió en Estados Unidos, se trasladó con rapidez a América Latina y el Caribe. Por ejemplo, la página Yo te creo es una de las manifestaciones del #MeToo que se origina en la nación norteamericana. 

“El ver que el problema no es la víctima, sino que hay un patrón de conducta del agresor. Ver que ellas no son las únicas es bien empoderante. Eso ha sido bien trascendental y, por eso, la página (Yo Te Creo, en Puerto Rico), ha tenido la acogida que tiene”, afirmó una de las personas manejadoras de la página. 

Cambio de discurso 

Por su parte, Sebastián Molano Suárez, fundador de Defying Gender Roles, criticó que la conversación ahora se dirija a buscar culpables y se deje de lado, nuevamente, la urgencia de justicia para las víctimas.

“La conversación gira en torno a la cultura de la cancelación, pero es que no hay mecanismos de justicia para que esto sea manejado de las formas adecuadas […] Me imagino que las personas del portal están sintiendo un peso importante de la responsabilidad que tienen. Obvio, ellos no tomaron las acciones para que esa persona se quitara la vida, pero, al mismo tiempo, están respondiendo a una necesidad de injusticia. Y hay que responder de alguna forma porque no hay justicia porque si no es la vida de los demás es la vida de las mujeres. Hay que darle visión a la complejidad del tema y matizar”, señaló.  

Molano Suárez, quien trabaja el tema de masculinidades en grupos con varones, resaltó la importancia de hablar de la salud mental de los hombres. De acuerdo con datos del Departamento de Salud, para el año 2020, 85% de las muertes por suicidios ocurrieron en hombres y el 15% en mujeres. Sin embargo, esta conversación, dijo, no puede obviar el hecho de que en Puerto Rico no hay condiciones para la justicia y la plataforma Yo Te Creo es una manera que, como sociedad, se ha encontrado para visibilizar, denunciar y reconocer estas violencias.

Igualmente, la doctora Vázquez Gascot aclaró que la razones que lleva a una persona al suicidio pueden ser múltiples. Este debe mirarse como un fenómeno social que tiene repercusiones para toda la gente que está alrededor de la persona. 

“El suicidio, como otro fenómeno social, es una tragedia. Es lamentable que una persona llegue al punto de pensar que no tiene alternativas, que no tiene opciones y que opte por quitarse la vida. De todos modos, las víctimas no tienen que asumir la responsabilidad de una persona que se quita la vida, sea o no por una acusación”, aportó a la discusión.

Mayores alternativas para denunciar

La psicóloga explicó que, en 2012, se extendió la prescripción de delito a 20 años en los casos de delitos sexuales en el Código Penal de Puerto Rico. “Esto no es otra cosa que un reconocimiento que es tan difícil salir adelante ante una situación de violencia sexual que el Estado dice: ‘Sabes que yo te voy a dar tiempo, tienes hasta 20 años para ir a denunciar ese delito”, agregó.

Del mismo modo, compartió que hubo otra enmienda, en 2018, que eliminó la prescripción de delito en los casos de incesto y agresión sexual para aquellas víctimas que eran menores de 18 años y la persona agresora era mayor de 18 años. 

“Yo creo que las víctimas tienen que tener alternativas. Lo otro que es importante que pensemos como país es que hay otras jurisdicciones que han habilitado herramientas que permiten a las víctimas hacer denuncias de manera anónima, pero a las autoridades. Están denunciando quién fue la persona que lo cometió, aunque no están publicando su nombre”, propuso la también educadora sobre las diversas manifestaciones de agresión sexual.

Otro recurso que mencionó fue que, en algunas universidades, estudiantes pueden reportar a la institución académica los casos de agresión y hostigamiento sexual sin revelar sus nombres. 

Quienes integran Yo Te Creo aseguraron que enlazan a las personas que acuden a sus plataformas a organizaciones que atienden las diferentes modalidades de la violencia de género. Incluso, la plataforma también les facilita a las víctimas los planes de acción que pueden tomar, ya sean legales, psicológicos o de albergues.

“Atendemos con mucha diligencia y seriedad cada denuncia”, dijeron. 

“Se les proveen recursos. El proceso de ellas se respeta por completo. Se les pone a disposición lo que quieran y necesiten al momento, pero si no desean denunciar legalmente, pues eso se respeta. Se les ofrece apoyo emocional. […] Cada nombre equivale a una sobreviviente que hemos atendido, así que estamos hablando de cientos de mujeres porque tenemos múltiples denuncias”, concluyó una de las portavoces de Yo Te Creo.


Si tú o alguna persona conocida ha sido víctima de agresión sexual, tienes derecho a recibir ayuda. Puedes llamar a la Línea de Orientación y Ayuda Contra la Violencia Sexual (LOA), al 787 337-3737, o al Centro de Ayuda a Víctimas de Violación, al 787-765-2285; a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, al 787-722-2977, o a la Línea de emergencia y ayuda 939 CONTIGO (266-8446). Mira más recursos de ayuda aquí.

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