Caribeñas exigen manejo de emergencias con perspectiva de género

(Foto de archivo de Ana María Abruña)

Para algunos, un huracán o una pandemia conforma una incomodidad; para otros, la diferencia entre la vida o la muerte. Las desigualdades sociales agravan luego de eventos traumáticos. Sin un sistema que valide la seguridad de las mujeres, sus vidas se afectan desproporcionadamente.

Así lo plantearon las mujeres caribeñas que participaron del panel La recuperación, el Caribe Regional y el rol esencial de las mujeres, el jueves, en conmemoración del Día de Acción por la Salud de las Mujeres mediante la plataforma virtual Zoom. La conversación fue organizada por Taller Salud

La directora ejecutiva de la organización feminista de base comunitaria Taller Salud, Tania Rosario Méndez; la profesora asociada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) Lourdes Meyreles Vicioso; y la presidenta de la Asociación Caribeña por la Investigación y Acción Feminista (CAFRA, en inglés), Melita Kellman Ashford, denunciaron la falta e inaccesibilidad a la información respecto al COVID-19 en sus respectivos países. 

Coincidieron en la importancia del recogido de datos divididos por sexo, edad, raza y región como una estrategia para conocer cuáles son las poblaciones más vulnerables que necesitan asistencia durante la crisis.

Las desigualdades estructurales, como las de género, imposibilitan que las emergencias se manejen adecuadamente, concordaron las panelitas. Hace años, grupos comunitarios feministas, en Puerto Rico, puntualizan estas desproporciones marcadas por el género.

“Quiero traer al centro esta idea del desastre como un evento político, que debería prevenirse. Deberían ir dirigidos a minimizar muertes, minimizar angustias”, apuntó la también educadora Rosario Méndez.

“Las mujeres tienen vulnerabilidades culturales, no genéticas. Por lo tanto, las soluciones deberían ser socioculturales”, agregó.

La también especialista en salud pública propuso que las mujeres lideren los procesos de mitigación en los desastres, pues considera que están dispuestas a sostener la vida de la gente.

Rosario Méndez sostuvo que, durante la crisis de la pandemia, se formularon esfuerzos por organizaciones en Puerto Rico para la disponibilidad de alimentos, transparencia de datos, el acceso a la información y la transparencia de datos.

No obstante, la defensora de los derechos humanos reclamó que estas estrategias deben manejarse por parte del gobierno para impactar a más personas.

Como parte de sus propuestas, Rosario Méndez sugirió continuar conversaciones sobre la ausencia de estrategias de la administración y maneras para que los grupos feministas invadan los espacios políticos para que se manejen los desastres desde una perspectiva de género.

En República Dominicana, por otra parte, la tasa de feminicidios aumentó durante la pandemia, según la socióloga Meyreles Vicioso.

“Los desastres generan un doble desastre para las mujeres porque tendremos el impacto durante la desgracia, pero tendremos efectos secundarios que nos generarán un segundo desastre”, indicó la graduada de la maestría en Género y Desarrollo.

En su país, han acogido propuestas para incluir el tema de género en el manejo de albergues, en la ayuda humanitaria y en la respuesta a emergencias, pero aún falta un desglose detallado en el recogido de datos.

“Si vemos ahora en el caso COVID-19, hay un protocolo en salud pública para el tema de las embarazadas y las lactantes, pero algo básico que estamos pidiendo: que la data manejada esté desglosada por sexo, no lo hay”, expresó Meyreles Vicioso.

Asimismo, establece que aún falta sensibilización y educación sobre la igualdad de género, y personas, en las mesas de decisiones, que trabajen por las mujeres.

“Debemos tener mujeres [en el gobierno] que estén dispuestas por los derechos de las mujeres y de las personas que no están incluidas en esa toma de decisión. Tenemos que seguir educando”, planteó la coautora de la Guía para trabajar con mujeres en situaciones de riesgo, publicada en el 2002.

En el caso de Guyana, que depende del turismo, muchas mujeres perdieron su trabajo porque los mercados y los hoteles están cerrados, según la periodista Kellman Ashford.

“[El COVID-19] ha impactado nuestra sociedad tremendamente. Muchas mujeres son vulnerables. Muchas no tienen empleo. No saben cómo van a cuidar el hogar, especialmente las que proveen en el hogar”, aportó la también relacionista sobre las habitantes en el Caribe que hablan inglés.

Igualmente, propone llegar a las mujeres que no cuentan con acceso a Internet y no pueden recibir la información necesaria para estar conocer las actualizaciones y los efectos de la pandemia. Al no estar al tanto, su vulnerabilidad aumenta.

Asimismo, Kellman Ashford insistió en que las mujeres que tengan liderazgo en el gobierno deben ser específicamente feministas.

“Necesitamos más mujeres feministas en la toma de decisiones que tomen las decisiones por y para las mujeres. No podemos decidir por las mujeres y que las mujeres no estén envueltas. Eso no tiene sentido”, propuso.

El panel configuró el cierre de la jornada que fomentó el diálogo público y que permitió reflexionar sobre las lecciones aprendidas en el manejo de emergencias con una perspectiva de género.

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