mitos sobre el aborto

Ilustración por Alexandra Marie Figueroa Miranda

En un momento en el que hay siete proyectos en el Senado y cuatro en la Cámara de Representantes para restringir el derecho a que las mujeres y personas gestantes decidan sobre sus propios cuerpos, es imprescindible educar y aclarar mitos sobre el aborto.

“Ante todas las situaciones que están ocurriendo para obstaculizar el servicio del aborto, todas tenemos que estar atentas a que no podemos echar para atrás lo que ya hemos logrado. Atentar contra el servicio del aborto es atentar contra la salud de las mujeres”, expresó la salubrista Blanca Cuevas.

El Código Penal de Puerto Rico vigente tipifica al aborto como delito, pero reconoce, desde 1902, el derecho a realizar abortos terapéuticos para salvaguardar la vida de la persona gestante. Por tal razón, personas con poder adquisitivo, principalmente estadounidenses, viajaban a Puerto Rico para realizarse abortos de manera segura. 

No obstante, la interrupción voluntaria del embarazo es legal en Estados Unidos y en sus territorios. Tras la resolución del caso de Roe vs. Wade, en 1973, se reconoce el aborto como un derecho amparado en la intimidad que protege la constitución estadounidense. Por tanto, ninguna legislación local podría prohibir el derecho al aborto, pero sí puede regularlo, como proponen los proyectos de los senadores conservadores Joanne Rodríguez Veve, Thomas Rivera Schatz y Keren Riquelme Cabrera. 

Pese a que el aborto es un derecho, sectores principalmente fundamentalistas y antiderechos han creado narrativas que desinforman sobre la interrupción del embarazo. Las mujeres y personas gestantes tienen el derecho de decidir si ponerle fin o continuar con el desarrollo de un embarazo.  

Por tales razones, Todas entrevistó a expertas en el tema para aclarar los mitos infundados sobre el derecho a decidir.  

1. El aborto causa secuelas de salud mental y estrés postraumático

Un estudio, publicado por JAMA Psychiatry, que investigó la vida de mil mujeres en Estados Unidos, demostró que a aquellas a quienes se les practicó el servicio del aborto presentaron menos trastornos de salud mental que a quienes se les negó por limitaciones económicas, estigmas sociales o rebasar el tiempo límite en la gestación. 

La integrante de la mesa de Aborto Libre Puerto Rico Mayra Díaz Torres explicó que, en personas a las que se les niega el aborto, las secuelas pueden también ser de índole económico, social y profesional. 

Una mujer consultada, que se practicó un aborto voluntario, tuvo estrés postraumático. Sin embargo, lo adjudica al estigma social patriarcal que recayó en sus hombros por comentarios de su médico primario, quien le indicó que se arrepentiría por el resto de su vida. 

Asimismo, la Asociación Americana de Psicología (APA) establece que otras investigaciones han demostrado que tener un aborto no aumenta el riesgo de una mujer de sufrir depresión, ansiedad o trastorno de estrés postraumático.

Una revisión de la literatura científica realizada por un grupo de trabajo de la APA y publicada en 2008 indicó que el riesgo relativo de problemas de salud mental después de un único aborto electivo en el primer trimestre no presenta mayor riesgo para la salud mental que llevar a término ese embarazo. Entre las mujeres que experimentan problemas de salud mental, el informe de la APA concluyó que estos problemas pueden estar relacionados con factores de riesgo concurrentes que predisponen a una mujer a múltiples embarazos no deseados y problemas de salud mental.

2. El aborto limita los derechos del no nacido

Las personas adquieren derechos humanos y civiles una vez nacen. Aunque haya debate sobre el inicio de la vida, un feto no puede sobrevivir fuera del útero de la persona gestante hasta las 27 semanas de embarazo. En ese sentido, los fetos no son independientes al cuerpo de la mujer o persona gestante, por lo que la práctica de un aborto siempre será una decisión con base en la autonomía de los cuerpos.

“Aquí, de lo que estamos hablando es el derecho que tienen las mujeres a decidir sobre su cuerpo, la autonomía sobre su cuerpo y prohibir el aborto implica que una mujer estaría siendo obligada a tomar una decisión que no quiere. Así que está limitando su derecho a decidir”, explicó Cuevas. 

Por su parte, Díaz Torres aseguró que es un mito creado por sectores antiderechos para romantizar la imagen de “una persona que no existe, para crear sentimientos de culpabilidad y discusiones donde no las debe haber”.

3. El aborto causa infertilidad

La interrupción voluntaria del embarazo, realizada por médicos licenciados, no suele presentar problemas en embarazos futuros. No hay evidencia científica que indique que un aborto incida en tener un futuro embarazo saludable.

No obstante, el aborto quirúrgico, especialmente cuando se practica de forma insegura, puede dejar unas lesiones intrauterinas que pueden ser asociadas con la dificultad de quedar embarazada. 

“Es un proceso sencillo. Rara vez ocurren complicaciones serias. De ocurrir, podría afectar la fertilidad en el futuro, pero estos casos son excepciones. En Puerto Rico, se realiza el procedimiento en condiciones seguras”, puntualizó Cuevas. 

4. Las clínicas de aborto son insalubres

Las clínicas de aborto son instituciones hospitalarias tan reguladas como cualquier otra clínica u hospital. Por el estigma que carga el procedimiento, se pueden ver como espacios inseguros. 

“Las clínicas están reguladas por el Departamento de Salud, tienen unos protocolos de manejo y control de infecciones, como en todo hospital y en toda institución que hacen procedimientos, porque el aborto es un procedimiento médico ambulatorio”, expuso Díaz Torres, quien dirigió la clínica de salud sexual y reproductiva IELLA durante tres años. 

Durante una conferencia de prensa de la Coalición de Centros de Terminación de Embarazo del Área Metropolitana, el pasado 19 de octubre, la ginecóloga obstetra Yarí Vale Moreno, mostró fotografías del interior de varias clínicas donde se proveen servicios de terminación de embarazos.

“Tenemos equipos de alta calidad y, según el reglamento, tenemos gente que evidencia que está en funcionamiento. Realmente, parecemos un mini hospital gracias a los reglamentos que tenemos en Puerto Rico”, señaló Vale Moreno.

5. El aborto es inseguro

Siempre y cuando sea realizado por un profesional de la salud, el aborto es un proceso médico que no representa mayores riesgos. 

“La realidad es que no se reportan ni morbilidades, ni mortalidades por aborto. Así que eso nos debe dejar claro que, cuando los abortos se hacen en unas condiciones salubres y clínicas específicas, pues es un proceso que no representa riesgo ni peligro a la salud de las personas”, informó Díaz Torres. 

Cuevas explicó que los abortos son inseguros en países donde hay leyes que impiden y limitan el acceso a una clínica y a un proveedor que ofrezca el servicio de manera segura. 

La ginecóloga obstetra Vale Moreno ha expuesto en varias ocasiones que el riesgo de un aborto es menor que el de un parto.

6. El aborto es un método anticonceptivo

El aborto es un procedimiento médico para terminar un embarazo. Los anticonceptivos se utilizan para evitar embarazos. 

La interrupción voluntaria del embarazo es una opción que tienen las personas cuando los métodos anticonceptivos no estaban disponibles o fallaron, porque ningún producto de anticoncepción es completamente efectivo. 

7. Las personas no pueden arrepentirse de su decisión una vez estén en la clínica de aborto

La persona gestante tiene el derecho a retractarse y no someterse al procedimiento si no lo desea. En las clínicas donde se practican abortos se entrevistan y orientan a las personas gestantes respecto a sus opciones para con el embarazo. Media un consentimiento informado antes de que se realice el procedimiento médico.

“Una vez la persona llega a la clínica, todavía puede revertir la decisión que haya tomado o puede empoderarse más para tomar esa decisión”, explicó Cuevas, exdirectora ejecutiva de PROFAMILIAS, una organización de base comunitaria, que ofrece servicios clínicos y educativos en salud sexual y reproductiva. 

Para Díaz Torres, el proceso del aborto está cargado de emociones causadas por el estigma social y la culpa que recae sobre el servicio de salud y las personas que toman la decisión. 

“Hay que reconocer que de esto no se habla y las personas llegan a las clínicas de aborto pensando que va a ser lo más horrendo. Muchas de las ansiedades bajan cuando se dan cuenta de que, en efecto, esto es un proceso médico, solidario e informado”, explicó Díaz Torres.

8. Las adolescentes no tienen derecho a abortar

La jurisprudencia establecida por el caso de Pueblo vs.  Duarte determina que no hay distinción entre menores y mayores de edad para la práctica del aborto. Además, no es necesaria la firma y autorización de los padres para proceder con el servicio.

Sin embargo, el proyecto del Senado 495, de la autoría de la legisladora de Proyecto Dignidad Joanne Rodríguez Veve, busca eliminar esa posibilidad, pues las gestantes menores de 18 años tendrían que contar con la firma de una de las personas con su patria potestad o custodia legal. 

Asimismo, la medida que actualmente se discute en la Comisión de Asuntos de la Mujer, el proyecto del Senado 591, de Rivera Schatz y Riquelme, propone la prohibición de la práctica de abortos a menores de edad no emancipadas que no obtengan el consentimiento escrito de su madre, padre o tutor legal. 

“Es incorrecto y le falta contexto al pensar que la familia es un factor de protección en estos casos. Primero, por la desinformación y, segundo, por la posibilidad de que el embarazo haya sido producto de un abuso sexual intrafamiliar”, puntualizó la salubrista Díaz Torres, quien suministró el dato de que menos del 5% de los abortos realizados, en los últimos 10 años, fueron a menores de edad. 

Según datos del Departamento de Salud, solo el 3.6% de las terminaciones voluntarias de embarazos en 2020 se realizaron a menores de 18 años.

“Mantener el acceso, tanto a menores de edad, como a mujeres y personas gestantes de mayoría de edad, es importante para que puedan decidir y tomar las riendas de su vida. Eso es bien relevante en la salud sexual y reproductiva”, apuntó Vale Moreno.

9. En Puerto Rico, el aborto es accesible

Aunque, en Puerto Rico, el aborto es legal debido a la jurisprudencia que se concedió en 1973, terminar voluntariamente un embarazo no es accesible a cualquier persona gestante. Algunas de las limitaciones que tiene el aborto son la ubicación de las clínicas, el precio y el estigma social. 

De las cinco clínicas que ofrecen servicios de aborto, cuatro están situadas en el área metropolitana. Por tanto, no son igualmente accesibles a personas que viven en el resto del archipiélago.

Además, los precios de la interrupción voluntaria del embarazo exceden el presupuesto de menores de edad y de las mujeres que están bajo nivel de pobreza. Aunque varía por clínica, el procedimiento quirúrgico cuesta alrededor de $150. Mientras, el método farmacológico tiene un costo de $350, pero solo se ofrece en dos clínicas en Puerto Rico.   

Asimismo, Díaz Torres señaló que “la desinformación o la falta de información es una barrera de acceso inmensa” porque, cuando se presenta un embarazo no deseado, la persona gestante no puede tomar acción inmediata. La desinformación, como estos mitos, es fomentada principalmente por el estigma que promueven sectores fundamentalistas y antiderechos. 

“Los proveedores de servicios son personas ya mayores, que se han ido retirando y no ha habido un proceso de formación para nuevos proveedores o proveedoras de aborto. Eso, para mí, crea una crisis”, comentó Díaz Torres sobre otra barrera de acceso que se presentará en los próximos años. 

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Escrito por Valeria María Torres Nieves
Periodista de Yauco, Puerto Rico. Egresada de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras con un bachillerato en Información y Periodismo. Le interesan temas de género, historia, política, cultura, raza y educación.