¿Qué sucede con los datos personales en las apps de registro del período después de la derogación de Roe v. Wade?

Abortaremos si así lo decidimos

Foto de archivo de Ana María Abruña Reyes

¿Te ha pasado que crees que las redes sociales leen tu mente? ¿Te apareció un anuncio en Facebook de algo que querías comprar? 

Realmente, las redes sociales no adivinan lo que queremos, sino que estudian y buscan predecir nuestros movimientos, a partir de nuestro comportamiento en línea y los datos que compartimos. Pueden hacerlo porque, sin ser conscientes, les contamos quiénes somos, qué queremos y qué podría hacernos falta. 

Las aplicaciones para registrar el ciclo menstrual son uno de muchos espacios digitales que buscan que les regalemos nuestros datos a empresas que se dedican a vender o divulgar la información a terceros con fines comerciales.

Tan pronto el Tribunal Supremo de Estados Unidos anunció la revocación de la histórica decisión Roe v. Wade el pasado 24 de junio al decidir  Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization, activistas se lanzaron a las redes sociales para advertir sobre el uso de las aplicaciones que más frecuentemente sirven para registrar el ciclo menstrual. Los datos recopilados pueden requerirse como prueba en un juicio contra una persona que haya decidido abortar, en aquellas jurisdicciones donde este derecho ya no se reconoce. En Puerto Rico, el aborto es y seguirá siendo legal.

Lee aquí: ¿Cómo acceder a un aborto en Puerto Rico después de Roe v. Wade?

La abogada feminista Mariana Iriarte explicó que, en Estados Unidos, y en Puerto Rico, por ser colonia, no hay una ley de privacidad de datos. “Así que, en teoría, si tú le das tus datos a una empresa, te tienes que asegurar qué es lo que la empresa te está diciendo que va a hacer con esos datos”. 

Según un informe de 2021 del Consejo Internacional de Responsabilidad Digital (IDAC, por sus siglas en inglés) los datos personales de salud que se introducen en las apps de menstruación no están protegidos por HIPAA –Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico de 1996, para proteger la información confidencial de salud del paciente–, lo que daría vía libre a los tribunales para pedir a dichas apps los datos de los usuarios.

“La Fiscalía, el Ministerio Público [en aquellos estados que restringen el acceso al aborto], podría, en teoría, hacer una citación para que ciertas aplicaciones produzcan esos datos. Pero, eso no solamente pasa con las aplicaciones de la menstruación. Por ejemplo, si estás utilizando una aplicación y esa aplicación registra tu ubicación, y estás en una clínica de aborto, ese rastreo cibernético, estaría ahí también y podría estar disponible”, dijo Iriarte. 

Al igual que el resto de aplicaciones, las apps menstruales recopilan, retienen y, en ocasiones, comparten algunos de los datos de sus usuarios. En este caso en concreto, permiten registrar las fechas de los ciclos menstruales, la actividad sexual, anotar los métodos anticonceptivos, entre otros datos. 

En Estados Unidos, ya hay un caso de una mujer, Latice Fisher, que fue acusada por abortar y la evidencia que se utilizó en su contra fue el rastreo de datos. 

Fisher, una mujer de Mississippi, fue acusada de asesinato en segundo grado después de autopracticarse un aborto en su casa en 2017, reportó The Washington Post.  Los investigadores descargaron el contenido de su celular, incluido su historial de búsquedas, y comprobaron que había realizado búsquedas en Internet sobre cómo practicar un aborto y cómo comprar medicamentos para interrumpir el embarazo. En 2020, y debido a la presión pública, su caso se desestimó.

La firma española especializada en auditar los algoritmos a empresas tecnológicas Eticas Research & Consulting publicó un informe en el que se analiza el uso de los datos íntimos por parte de las apps menstruales más populares. Uno de los hallazgos es que la mayor parte de estas aplicaciones comparten datos con terceros para fines comerciales.

La investigación concluyó que “4 de las 12 aplicaciones estudiadas no cuentan con una política de privacidad de fácil acceso y 5 de ellas utilizan una estructura y un lenguaje complejos y poco intuitivos. Además, en 2021, la aplicación Flo fue sancionada por romper con lo recogido en su política de privacidad y vender los datos de sus usuarios a empresas como Facebook o Google, lo que no hace más que poner la alarma sobre las prácticas de estas aplicaciones y sus motivaciones para recoger datos personales sensibles”.

Flo es una de las aplicaciones de registro menstrual más populares. Ha acumulado más de 48 millones de usuarios activos y es una de las aplicaciones de salud más grande del mercado.

¿Las mujeres y personas gestantes puertorriqueñas deberían tener miedo? 

La educadora menstrual y dula de abortos Johana Molina Ortiz recalcó que en Puerto Rico, a diferencia de algunos estados en Estados Unidos en donde el aborto ha sido restringido, este servicio de salud sigue siendo legal. 

“A mí, me parece importante decirle a la gente que no se alarme. Sí es un asunto que hay que mirar y hay que tomar con pinzas, pero en Puerto Rico el aborto sigue siendo legal y las personas que buscan servicios de aborto no están incurriendo en ningún delito. Pero, igual son cosas que hay que tomar en cuenta porque sabemos que el derecho al aborto en Puerto Rico también está súper vulnerable. Hay mucha amenazas constantes para restringir o incluso prohibir, penalizar o criminalizar el aborto. Y eso no está muy lejos porque sabemos lo que pasó con [la representante Lisie] Burgos, que conocemos las intenciones”, expresó Molina Ortiz. 

Dos días después de la anulación de Roe vs. Wade, la representante de Proyecto Dignidad, presentó y luego retiró una medida que buscaba tipificar como delito el aborto e imponer 99 años de cárcel a cualquier mujer que optara por interrumpir su embarazo y a toda persona que facilitara esa interrupción.

¿Por qué es importante que las personas menstruantes tengan acceso a estas apps? 

Hay tres tipos de aplicaciones de salud sexual y reproductiva: las que se utilizan para el registro del período de forma básica, las de los métodos de observación de la fertilidad (FAMs, por sus siglas en inglés) y las que proveen información sobre el aborto, mencionó Molina Ortiz. 

Estas aplicaciones facilitan que el registro menstrual sea más amigable. La información se archiva por años, y con ella se pueden crear estadísticas de salud menstrual. Es decir, conocer aproximaciones de cuántos días dura el ciclo menstrual, el sangrado y registrar síntomas. Por consiguiente, sirve para el autoconocimiento, mencionó la educadora menstrual. 

“Cuando la mayoría de las personas que están embarazadas deciden abortar, muchas veces, lo saben porque vieron en su aplicación que tenían un retraso en la regla. También, eso ayuda un montón a hacer el cálculo de semanas de gestación, porque el cálculo de semanas de gestación se hace con el primer día de la última regla y, a veces, también se puede utilizar el promedio de la duración del ciclo y con eso se calcula preliminarmente la semana de gestación”, explicó.

Esa información permite saber si una persona que necesita terminar su embarazo puede ir a una clínica que atienda a las 12 semanas o hasta las 14 semanas, o si tiene que ir una que atienda después de las 14 semanas. Además, puede saber si está a tiempo un aborto con medicamentos o si deberá ser quirúrgico. 

En el caso de las aplicaciones de FAMs, estas se utilizan para buscar o evitar embarazos. De acuerdo con la revista médica Contemporary OB/GYN®, ”los métodos anticonceptivos basados en el conocimiento de la fertilidad son métodos conductuales que utilizan aproximadamente entre el 2.2% y el 3.2% de las mujeres sexualmente activas”. 

Según Planned Parenthood, FAMs son diferentes formas de monitorear la ovulación registrando distintos biomarcadores como la temperatura basal del cuerpo al despertar en la mañana, el flujo cervical, la posición del cuello uterino, entre otros.  

“Los métodos de observación de la fertilidad tienen una efectividad de entre 76% y 88%. Esto quiere decir que cada año, entre 12 y 24 de cada 100 parejas que usan métodos de observación de la fertilidad quedan embarazadas, dependiendo de qué método(s) usen. Si usas varios de estos métodos al mismo tiempo, funcionan mucho mejor”, expone la página de internet de Planned Parenthood. 

Por ejemplo, Kindara, que es una aplicación para practicar FAMs, comparte la información con terceros, establece su política de privacidad.  

No obstante, la comunidad de FAMs ha creado aplicaciones seguras que no comparten o venden la información del ciclo menstrual, como lo es Read Your Body. 

¿Cuál ha sido la respuesta de las aplicaciones? 

A raíz de esta problemática, aplicaciones como Flo, Clue, otra de las más utilizadas, y Read Your Body han hecho publicaciones oficiales en sus cuentas de Instagram sobre cómo están manejando la información a partir de la derogación de Roe v. Wade. 

“Por ejemplo, Flo dijo que pronto va a salir una nueva actualización que permite a las personas que escojan si quieren utilizar la aplicación con el anonymous mode. Y Clue lo que dice es que su base de privacidad está localizada en Europa. Así que, las leyes o la privacidad se manejan con las reglas de Europa y no con las reglas de Estados Unidos”, expresó Molina Ortiz. 

Asimismo, la educadora menstrual dijo que, tal vez, estas aplicaciones harán sus ajustes porque muchas tienen versiones gratis, pero hay otras que tienen suscripciones. 

“Al final, les cuesta dinero. Así que, me imagino que inteligentemente harán los ajustes para no perder usuarios, porque tienen millones de usuarios”, agregó Molina Ortiz. 

¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno de Estados Unidos? 

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden firmó, una orden ejecutiva para reforzar las medidas que protegen el acceso al aborto y a los anticonceptivos en el país. De igual forma, en respuesta a las preocupaciones de que quienes buscan abortos puedan ser procesados ​​utilizando información personal en correos electrónicos, mensajes de texto, búsquedas en la web o aplicaciones, la orden busca salvaguardar la privacidad de los pacientes con respecto a los datos sobre los servicios de salud sexual y reprodudctiva.

Ese mismo día, el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos anunció que investiga la privacidad de los datos de salud reproductiva y envió cartas a las empresas de las aplicaciones de registrar el período exigiendo más información de los corredores de datos y las empresas que administran aplicaciones de seguimiento de períodos.

El comité solicitó a estas empresas documentos y comunicaciones sobre su recopilación y retención de información sobre salud sexual, comunicaciones con gobiernos estatales o locales con respecto a esta colección, políticas sobre la privacidad de los datos de los usuarios, una lista de todas las entidades que tienen acceso a los datos del usuario y de las empresas que se benefician de la venta de datos de usuarios desde 2017.

¿Qué puedo hacer para mantener seguros mis datos? 

La educadora menstrual Molina Ortiz aconseja a: 

  1. Leer  la política de privacidad de la aplicación para rastrear el período que utilizas.  
  1. Identificar cuáles son las aplicaciones seguras. Algunas de ellas son:  Euki, Read Your Body, Lutia, Lunar, Save Abortion, WomenLog y Temp drop.  
  1. Considerar registrar tu ciclo menstrual en papel o utilizando una tabla de Excel. En internet, hay modelos de tablas y gráficas para registrar el período no importa si haces un registro básico o el registro más complejo de los métodos FAMs. 
  1. Seguir las recomendaciones del Fondo de Defensa Digital, que provee seguridad cibernética al moviemiento que aboga y defiende el acceso al aborto seguro y legal en los Estados Unidos. En su página de internet, hay información sobre las amenazas de seguridad más comunes al navegar por la internet y brindan sugerencias para neutralizar esas amenazas. 
Comparte:
Escrito por Alejandra Lara Infante
Periodista y educadora. Graduada de la Universidad de Puerto Rico con una secuencia curricular en Estudios de la Mujer y el Género. Cuenta con una maestría en Estudios de Género con una especialidad en Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid.