Agricultoras promueven la seguridad y soberanía alimentaria

Fotos y vídeo por Ana Maria Abruña Reyes

Su primera planta de fresas la compró en 2004. La sembró frente a la casa, en Las Piedras, sin esperar que se multiplicara tan rápido. En dos años, Marylin Rosa Tirado ya tenía 600 plantas en su finca y se había convertido en una empresaria agrícola. 

Hoy, es la presidenta de la Asociación de Mujeres Agroempresarias de Puerto Rico y agricultora de su propio negocio Fresas y Uvas Rose. Como ella, hay 944 mujeres, alrededor del archipiélago, que dedican su vida al cultivo de las tierras, de acuerdo con el Censo de la Agricultura. 

Para el 2018, las mujeres representaban el 11% de las personas que tienen tierras y/o siembran en el país. Su participación en el sector agrario es esencial para el desarrollo de una seguridad y soberanía alimentaria, ya que la mayoría de los alimentos que se consumen en Puerto Rico son importados de otros países.

Asociación de Mujeres Agroempresarias de Puerto Rico acompaña a interesadas en la siembra 

Hace ocho años, se fundó esta organización con el propósito de educar a las mujeres interesadas en la siembra. En particular, aquellas que no tenían conocimiento, pero deseaban aprender y querían comenzar su propio negocio. 

María López Cruz, de 58 años, es profesional en terapia ocupacional con especialidad en trastornos del espectro autista. Vive en Las Piedras, donde tiene su propio huerto. Es integrante de la asociación desde su fundación. Su proyecto se llama Agro Educa, una iniciativa dirigida a estudiantes con diversidad funcional que brinda intervenciones multisensoriales a través de la agricultura. 

Por ejemplo, enseña a cultivar en el huerto escolar; entrega dibujos de mazorca para que los rellenen con granos de maíz; y reparte varias semillas para que las clasifiquen y las coloquen por un agujero.  

“Es una experiencia gratificante porque veo que son capaces de lograr cada actividad y que pueden desarrollar una autoestima saludable”, contó López, quien fue vicepresidenta de la asociación y siempre soñó con ser agrónoma. 

Al presente, un total de 30 mujeres pertenece a la Asociación de Mujeres Agroempresarias de Puerto Rico. Cada una tiene la oportunidad de visitar plantas de producción y participar en mercados agrícolas. Además, tienen el beneficio de recibir capacitaciones en mercadeo y ventas, y en consultoría legal y financiera, entre otras.  

Lizete Rodríguez Alicea es una de las nuevas integrantes, que se incorporó el año pasado y quiere comenzar su propio emprendimiento. Le gustaría sembrar, en un terreno amplio, en la zona central montañosa y vender una variedad de vegetales, verduras y plantas medicinales. 

Para Rodríguez, maestra de Matemáticas jubilada, es urgente cosechar alimentos en el país porque ante el cambio climático, “el tiempo se acorta y tenemos que tomar acción”. 

La participación de las mujeres en el sector agrario del país se debe, en gran parte, al programa educativo que ofrece el Centro Empresarial para la Mujer en la Agricultura (CEMA), ubicado en el Recinto Universitario de Mayagüez y dirigido por la doctora Gladys González. 

Por los pasados 15 años, han adiestrado a cientos de mujeres alrededor de Puerto Rico. No solo en el desarrollo empresarial con talleres de finanzas, mercadeo y aspectos legales, sino también en cursos de agronomía y sustentabilidad de los recursos naturales. CEMA es reconocido por promover la creación de asociaciones, como Agroempresarias y Agro-Mujeres. 

Asociación Agro-Mujeres de Puerto Rico, una ruta para la educación agraria 

-¿Usted siembra? 

-Pues quisiera, pero no sé. No tengo mucho terreno. 

Cuando Josie Pagán Olavarría, de Hatillo, vende sus productos en mercados agrícolas, siempre aprovecha la oportunidad para realizar esa pregunta, educar e invitar a otras mujeres interesadas en la siembra, a que se unan a la Asociación Agro-Mujeres de Puerto Rico

Habla con ellas. Les pregunta cuánto conocen del tema y si desean aprender. La mayoría de las veces, responden que quieren saber más y, entonces, deciden integrarse a la organización, que cuenta con una matrícula de 58 participantes activas. 

“Trabajamos mano a mano y hombro a hombro con ellas. Le damos semillas y hacemos juntas el huerto casero por primera vez. Las apoyamos porque nuestra meta es que las mujeres participen en la agricultura y tengan una autosuficiencia alimentaria”, explicó Pagán, ingeniera retirada y fundadora de la asociación. 

Además, promueven el desarrollo personal y profesional. Algunas, que han dedicado su vida al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, enfrentan sus miedos y aprenden a hablar en público; adquieren seguridad en ellas mismas.  

Marycellie Falcón Cintrón, creadora de kokedamas o bolas de tierra con musgo, dice que las reuniones mensuales les ayudan a ganar confianza. Por ejemplo, hacen presentaciones orales sobre las plantas medicinales y enseñan cuáles son los usos y beneficios al resto de las compañeras. 

“Es ayudarlas a descubrir ese empoderamiento que hay en ellas”, dijo la agrónoma Pagán. 

Asociación Agro-Mujeres de Puerto Rico / suministrada

La Colmena Cimarrona, un proyecto de justicia social 

Ana Elisa Pérez Quintero no sabía usar el pico ni la pala. Conoció la agricultura, por primera vez, a sus 13 años, cuando su padre falleció y comenzó a sembrar y a participar en huertos comunitarios. 

En aquel momento, tomó la decisión de formarse en el oficio de la tierra. Viajó a países latinoamericanos, como México y Guatemala, para aprender con las comunidades campesinas. Luego, compartió su conocimiento en agroecología con personas que cultivan en el área del Caño Martín Peña y en la isla de Vieques. 

Después del huracán María, cofundó La Colmena Cimarrona, un proyecto para que otras mujeres viequenses sean agricultoras. Hoy, arriendan 20 cuerdas de terreno, en Vieques, que consideran una victoria porque, cada vez, hay más desplazamientos por inversionistas extranjeros. 

Sus cosechas están destinadas a residentes locales. 

“Nosotras somos una red de apoyo y un proyecto de justicia social. Estamos conscientes que sembramos y producimos para nuestra gente”, enfatizó Pérez. 

La Colmena Cimarrona / suministrada

*En ruta hacia la equidad es una serie auspiciada por la Fundación Comunitaria de Puerto Rico (FCPR) para destacar las historias de mujeres que aportan al país desde sus respectivas organizaciones sin fines de lucro, apoyadas por la FCPR, como parte de su compromiso con promover la equidad de género, y la Fundación de Mujeres en Puerto Rico.  

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