Sin voz ni voto las ministras ordenadas en la Iglesia de Dios Mission Board en su concilio internacional

Foto de archivo de Cris Seda

La Iglesia de Dios Mission Board, que se encuentra en 186 países, incluyendo a Puerto Rico, decidió, el pasado viernes 29 de julio en asamblea, que las mujeres ministras ordenadas no tienen participación ni derecho al voto en las sesiones del Concilio General Internacional.

Es decir, las mujeres pueden ser pastoras, pero no pueden ocupar otros espacios de mayor autoridad. No tienen el permiso para convertirse en obispas y no pueden acceder al Comité Ejecutivo o al Concilio de los 18, organismos de poder liderados por hombres. Tras esta decisión, se continúa perpetuando la desigualdad de género contra las mujeres desde las iglesias.

El obispo administrativo local Ricardo López estuvo presente en la asamblea y lamentó esta determinación.

“Por años, se ha debatido que las ministras ordenadas tengan las mismas cualificaciones. Este año, se pasó una resolución para enmendar el reglamento y lamentablemente no se aprobó, aunque muchos ministros en América Latina, el Caribe y Europa estuvimos de acuerdo (con la integración de las mujeres en igualdad de condiciones)”, dijo en entrevista con Todas.

La propuesta era cambiar el artículo VI, sección 2 de la página 60 en el reglamento, para que dijera: “El Concilio General Internacional está compuesto por los obispos y las ministras ordenados y certificadas que han cumplido con los mismos requerimientos de edad, experiencia y el examen equivalente al de obispo ordenado, tal y como lo expresa el S22. OBISPOS ORDENADOS, II. Requisitos del obispo ordenado de la Iglesia de Dios, quienes forman su cuerpo con derecho al voto”.

Ministras ordenadas en Puerto Rico

Según el obispo López, esta decisión internacional no afectará el desempeño de las ministras ordenadas en la Iglesia de Dios Mission Board de Puerto Rico, donde actualmente las mujeres tienen voz y voto en el Cuerpo de Consejeros.

“Siempre he votado a favor de la participación de las mujeres y creo en la igualdad. Además, como dice la palabra: ‘No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús’ y yo creo en eso”, explicó el ministro con 40 años de servicio y presidente de la Fraternidad Pentecostal de Puerto Rico.

Al presente, el Cuerpo de Consejeros integra a cinco mujeres pastoras: Áurea Llanos del distrito de Carolina, Ramonita Perdomo del distrito de San Juan, Grimilda Cortés del distrito de Manatí, Olga Maldonado del distrito de Bayamón y María Ramos del distrito de Arecibo. Ellas junto a seis pastores y al obispo administran la iglesia en todo el archipiélago, que se compone de 16 mil creyentes.

Discrimen contra las mujeres en las iglesias

“Las mujeres siempre han sido líderes en todos los ámbitos de la vida eclesial y son el motor de las iglesias. Pero, no han podido llegar a los lugares donde se toman decisiones importantes porque las han detenido con acciones, como lo que ocurrió en esa asamblea”, dijo Agustina Luvis Núñez, catedrática de Teología en el Seminario Evangélico de Puerto Rico.

En una entrevista con este medio, Luvis aseguró que negar la voz y el voto a las ministras ordenadas en el Concilio General Internacional es un ejemplo de exclusión y violencia religiosa contra las mujeres.

“Todas las personas tenemos derecho a participar. La Iglesia significa asamblea, donde existe el derecho al voto. Esa es la definición más sencilla de Iglesia y, entonces, las mujeres no tenemos derecho al voto en la asamblea. ¡Es algo contradictorio!”, puntualizó la catedrática.

Mientras tanto, Edma Torres, cocoordinadora de la Mesa de Diálogo Martín Luther King, Jr, denunció la opresión del sistema patriarcal dentro del contexto religioso, ya que la tradición bíblica antigua coloca a las mujeres en una posición de subordinación, obediencia y silencio.

“Esos elementos de la cultura están presentes, y no los reconocemos como un valor que Dios quiera que practiquemos. En la Iglesia, necesitamos mirar hacia dentro para ir rompiendo esos estereotipos que hacen sufrir tanto a las mujeres, a la familia y a la sociedad”, expresó la pastora con 23 años de servicio.

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