Revista étnica identifica gran porcentaje de mujeres evidentemente negras entre víctimas de feminicidios y desaparecidas

Mujeres desaparecidas

Con el interés de contrarrestar la invisibilidad y la falta de estadísticas desagregadas por raza, la empresa social étnica presentó, el jueves, su investigación especial Pigmentocracia, Violencia de Género y Necropolíticas: Feminicidios y reportes de desapariciones de mujeres visiblemente negras en Puerto Rico.

“El color de la piel es ese eje central de la estratificación social”, estableció la fundadora y editora de Revista étnica, Gloriann Sacha Antonetty Lebrón.

“Sabemos que, en muchos contextos, como, por ejemplo, en América Latina y en el Caribe, es ignorado, no queremos hablar de las diferencias por el color de la piel. El racismo ha sido un proceso de tanta socialización que está tan metido en la fibra institucional y social, que no queremos mirar esos datos”, reflexionó.

El equipo editorial de la investigación, liderado por la psicóloga social Miriam Morales Suárez, encontró que, al menos, el 60% de las mujeres y femmes asesinadas, entre 2019 y 2020 de las que pudieron examinar sus fotografías, y de las mujeres y niñas reportadas como desaparecidas, entre 2013 y 2021, eran evidentemente negras. Para identificar a las personas, utilizaron los informes de feminicidios y mujeres desaparecidas del Observatorio de Equidad de Género de Puerto Rico y los reportes de la plataforma Seguimiento de Casos, gestionada por la trabajadora social Carmen Castelló

Una metodología de escala de color

Las investigadoras de Revista étnica -que incluyen a Alejandra Rosa, Esther M. Andrade, Kiana Soto Andrades, Yamary Sánchez Manso e Idania Rodríguez Ayuso– recopilaron fotos publicadas en la prensa, Internet y redes sociales para determinar en qué punto de una escala de color, que comprende del uno al seis, se ubicaban las mujeres asesinadas y desaparecidas. Quienes se ubicaran del tres al seis fueron clasificadas como personas evidentemente negras. 

La recolección de imágenes fue rigurosa para identificar adecuadamente a las personas. Al hacer el ejercicio, se toparon con fotos en blanco y negro, de baja calidad y con filtros que no permitía una clasificación certera. En tales casos, como equipo, decidieron omitir la clasificación de las mujeres en la escala de color. 

“Había algunas [fotos] que tenían muchos filtros, se veían un poco anaranjadas. Hay muchas en blanco y negro que se notaban que eran personas visiblemente negras, por los fenotipos, pero había que discutirlo. Yo creo que sí era negra, pero, en la responsabilidad del ejercicio investigativo, si era en blanco y negro, no podíamos dar constancia de en qué parte de esa escala estaba”, explicó Morales Suárez. 

El equipo creó una escala de color, con referentes caribeños, para que estuvieran alineadas en cuanto a cómo clasificarían a las personas.

De los 37 feminicidios perpetrados en 2019, lograron recopilar 18 fotos de mujeres, femmes y niñas asesinadas. Los hallazgos demostraron que el 67% eran visiblemente negras. 

Asimismo, para el 2020, se reportaron 59 feminicidios (la cifra revisada publicada posteriormente subió a 60) de los que pudieron identificar 35 fotos. De estas, un 60% se ubicaba en los gradientes tres al seis de la escala de color, que comprenden las pieles más oscuras. 

Necropolíticas: el impacto en la vida de las niñas afroboricuas

En el caso de las niñas y mujeres desaparecidas, entre 2013 y 2021, las investigadoras encontraron que, al menos, el 61% se consideran evidentemente negras.

Para este análisis, encontraron que en los registros oficiales de la Policía personas que no estaban bien clasificadas en cuestión a su raza. 

“En el caso de las fichas de mujeres y niñas desaparecidas, la categorización racial es importante también porque, cuando ponemos una foto, con una descripción de que esta persona se está buscando y si dice que la persona es blanca [cuando es negra], ¿cómo la vamos a encontrar?”, expuso Morales Suárez.

Además, muchas de las niñas negras desaparecidas estaban bajo la custodia del Departamento de la Familia, lo que lleva a considerar la existencia de la necropolítica en el archipiélago. La teoría, propuesta por el filósofo Achille Mbembe, establece que los sistemas de poder dan prioridad a unas vidas sobre otras. 

Las investigadoras responsabilizan al Estado de quiénes viven, mueren y desaparecen. Asimismo, llamaron a que se utilicen los sistemas de vigilancia cibernética para dar con el paradero de muchas de las mujeres, niñas y femmes que continúan desaparecidas. 

¿Las vidas de las mujeres negras importan?

“¿Cuántas mujeres negras nos faltan? ¿Quiénes son? ¿Cómo han sido documentadas sus muertes y desapariciones de nuestras comunidades? ¿Por qué el Estado que está supuesto a defender sus vidas y bienestar les falla en múltiples instancias? ¿Las vidas de las mujeres negras importan?”, se preguntaban las investigadoras al gestar este estudio. 

Rosa, Antonetty Lebrón y Morales Suárez coincidieron en que las vidas de las mujeres negras se procuran entre sus comunidades, pero el Estado no cuida de ellas, no solo desde la violencia de género, sino también desde la exclusión y el desplazamiento. 

“Lo que importa, se acciona”, puntualizó Rosa. 

Lee aquí: Desaparecidas: 88 mujeres y menores permanecen sin ser localizadas desde el 2018

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Valeria María Torres Nieves
Escrito por Valeria María Torres Nieves
Periodista de Yauco, Puerto Rico. Egresada de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras con un bachillerato en Información y Periodismo. Le interesan temas de género, historia, política, cultura, raza y educación.