Artista Elizabeth Barreto honra a víctimas de feminicidios en el Museo de las Américas

Cada vez que asesinan a una mujer, el dolor en las comunidades solidarias es profundo. En un país donde, según investigaciones, matan a una mujer cada siete días, el duelo se vuelve constante y, a veces, eterno. La ilustradora Elizabeth Barreto Ortiz tomó la rabia y el dolor para crear un altar que honra la vida de 12 víctimas de feminicidios íntimos del 2019.

La instalación Del dolor y la rabia nace resistencia y rebeldía formará parte de la exhibición permanente del Museo de las Américas, a partir del jueves 28 de octubre, en su sala de artes populares. 

La pieza, presentada originalmente el 31 de octubre de 2019, consta de un altar de muertos con velas, plantas vivas y muertas, una pintura de una catrina mexicana que abraza a una niña y los 12 retratos de las víctimas de feminicidios íntimos, suscitados de enero a octubre de 2019. En esta reinstalación de la obra, se sumarán las ilustraciones de dos víctimas adicionales que fueron asesinadas luego de la puesta original. 

“Me parece una decisión muy acertada del museo incluir esta obra que ciertamente crea ese puente cultural entre México y Puerto Rico (…),  y que está dedicada totalmente a la reflexión sobre una crisis que estamos viviendo en la isla”, contó la ilustradora, quien expresó que la instalación se realizó gracias a las colaboraciones de otras artistas y de estudiantes de la Escuela de Artes Plásticas, de donde es egresada.

El Museo de las Américas comisionó el proyecto, en 2019, para la festividad de la Noche de Catrinas, que se realiza anualmente en el patio interior del Cuartel de Ballajá. Barreto Ortiz, quien radica entre la Ciudad de México y San Juan, fue la candidata perfecta para gestionar el altar que honrase a las víctimas de feminicidios porque, además, ya tenía algunas ilustraciones sobre la violencia de género.

Foto de Ricardo Manuel Hernández Martínez

Este esfuerzo colectivo, en forma de un altar de muertas, ahora permanecerá  en una sala exclusiva para la instalación, dentro de la exposición de artes populares del Museo de las Américas.

“Se me hace un espacio mágico, un espacio ideal que da la sensación como de templo”, explicó Barreto Ortiz sobre el lugar identificado para la obra, que será acompañada por un escrito de  Patricia Alegría Tejeda.

“Precisamente, lo que queríamos que quedara ilustrado en el texto era no solo la contextualización histórica del altar y la conexión con la tradición de los altares mexicanos, sino que, sobre todo, fuese un llamado a la solidaridad y a la lucha. No queremos que el altar sea solo para evocar y recordar a las víctimas de la violencia machista, sino para recordar el camino que queda por andar hasta que no nos falte ni una más; hasta dar por acabado este ciclo eterno de duelo en el que hemos normalizado vivir”, puntualizó, por su parte, Alegría Tejeda sobre el texto que aún construye para que cumpla con el estilo “museístico”. 

Sin duda, el dolor llevó a la resistencia feminista que desencadenó cambios importantes como la declaración de un Estado de Emergencia por la violencia de género en el país y la tipificación del  feminicidio y el transfeminicidio como conductas que constituyen el delito de asesinato en primer grado. Sin embargo, Barreto Ortiz y  Alegría Tejeda coinciden en que no es suficiente, porque el reclamo es que no haya ni una menos. 

“Por eso, el llamado es a que juntemos dolores para sabernos acompañadas, menos solas. Pero, sobre todo, a que juntemos la rabia y que se transforme en verbo, siempre colectivo. Que se convierta en compás de lucha(s) inquebrantable(s) para desmantelar pedazo a pedazo todo aquello que nos despoja de nuestra humanidad, que nos arrebata de manera prematura la posibilidad misma de ser”, lee parte del texto que acompañará a la instalación Del dolor y la rabia nace resistencia y rebeldía.  

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Foto de Doel Vázquez Pérez
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