(Foto de Claudia Carbonell)

Aunque la lucha por la equidad de género sigue cobrando fuerza en Puerto Rico, nos siguen arrebatando a compañeras. La consigna “si matan a una, nos matan a todas”, cada vez, adquiere más relevancia mientras muchas mujeres puertorriqueñas -individualmente, en colectivo y a través de las redes sociales- sobrevivimos en duelo día a día. Entretanto, el gobierno insiste en hacerse de la vista larga e ignorar el reclamo para que se declare un estado de emergencia contra la violencia machista.

A Nilda Álvarez Lugo, la conocí en 2018, pues se unió a un recorrido por Río Piedras que organizó una de mis alumnas de Antropología. Llegó a la primera parada, se presentó y siguió caminando con el grupo con muchas ansias de aprender lo que la guía, una mujer negra trans, nos relataba con precisión histórica. Al llegar a la Plaza de Mercado Rafael Hernández Marín, Nilda nos sorprendió abriendo Capicú Adentro, un espacio-taller en el que tenía en exhibición La bejucada. Aquella mañana nos dijo sobre su instalación: 

“El bejuco se va enredando en algo más sólido para subir buscando luz. Allá arriba, pues echa sus hojas, pero lo importante de esto es que luego se lanza a la tierra. Así, yo comparo la sabiduría. La sabiduría es algo que tú te aferras a unas cosas básicas que tú entiendes y vas buscando luz”.

“Nací para ser libre no asesinada”, fue uno de los filtros que usó Nilda en su foto de perfil de Facebook. Nilda Álvarez fue asesinada el viernes 13 de noviembre de 2020. 

Como bejucos, entretejiendo, seguimos buscando la luz y la sabiduría para eliminar la violencia machista, Nilda.

Una semana después, Damarys Parrilla López fue asesinada, frente a su hijo de 17 años, por su expareja. 

Cuando le comentaba a mi padre sobre este feminicidio, ocurrido en nuestro pueblo natal Fajardo, me contó una anécdota que me impactó. Recientemente, hizo una llamada a un familiar, pero erró al marcar. La mujer que respondió le dijo que se había equivocado de número. Al rato, le devolvió la llamada a mi papá. Le suplicó que dijera que no la conocía, pues su pareja revisó su teléfono y le cuestionó quién la llamaba. Mi padre le pidió que pusiera el teléfono en altavoz y le increpó al hombre por irrespetuoso y desconfiado. La mujer volvió a llamar a mi padre para disculparse. Papi le rogó que se separara de esa persona y le pidió que se mantuviera a salvo.  

El jueves 12 de noviembre de 2020, en el conversatorio Las mariposas viven, Minou Tavárez Mirabal, hija de Minerva Mirabal, una de las tres hermanas asesinadas el 25 de noviembre de 1960 en República Dominicana, nos instaba a seguir en la lucha en contra de la violencia machista. Tavárez Mirabal agregó que hay que exigirles a las autoridades “cuántos perpetradores están cumpliendo condenas, cuántos han sido condenados, cuántos están presos…”. 

Declarar un estado de emergencia que abarque todas las instituciones del Estado minimizaría las víctimas y los victimarios. Que no nos sigan echando de menos (#NiUnaMenos); que no nos sigan sumando a las cifras (#NiUnaMás). 

En estos días de activismo en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y todos los días, seguiremos en pie de lucha porque si matan a una, nos matan a todas.   

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Bárbara I. Abadía-Rexach
Escrito por Bárbara I. Abadía-Rexach
Es doctora en Antropología Social. Es profesora de Afrolatinidades en el Latina/o Studies Department de San Francisco State University, y estudia raza y música en Puerto Rico y sus diásporas. Es la autora del libro "Musicalizando la raza. La racialización en Puerto Rico a través de la música" (Ediciones Puerto, 2012).