Regreso a clases sin machismo, homofobia y discrimen 

(Foto de Sharon McCutcheon en Unsplash)

Luego de un año escolar diferente, en el que la tecnología nos unió virtualmente, pero separó nuestros cuerpos, es importante, como educadores, evaluar nuestros próximos pasos hacia el inicio del año escolar que se aproxima. 

Llenar nuestra mochila con planes, metas académicas y profesionales será importante, pero no podemos olvidarnos de que nuestres estudiantes y compañeres necesitan un ambiente donde se sientan segures en todos los aspectos. 

En una sala de clases, sea virtual o presencial, debe prevalecer una atmósfera ideal que tenga un balance entre lo académico y lo personal, lo que somos, nos une y nos hace diferentes. A continuación, te brindo siete consejos que he utilizado como educador y que espero que te sirvan para este año y los próximos.

1. Evitar chistes machistas, xenofóbicos, racistas, transfóbicos, lesbofóbicos, homofóbicos y de cualquier otra naturaleza discriminatoria. No tan solo estarás ayudando a tus estudiantes a sentirse cómodes siendo elles mismes, sino que harás que adopten tus buenas acciones y se creará un efecto dominó en que une le pasará a les otres esas mismas cualidades hasta crear un ambiente educativo donde lo académico y lo personal estén en balance. De igual manera, ocurrirá lo mismo entre tus compañeres de trabajo.

2. Reconoce tus sesgos y prejuicios. No hay nada malo en hacer una lista de todo aquello que desconozcas y que no sepas cómo enfrentar. La idea no es castigarte como ser humano, sino que reconozcas en qué áreas necesitas reevaluar tus incomodidades y puedas educarte, aprender y compartir con tu familia, estudiantes y compañeres de trabajo lo que has aprendido. Nunca sabrás a cuántas personas estarás ayudando y lo bien que te hará compartir con tus estudiantes sus inquietudes, ideas y ayudarles a sentirse vistes, escuchades y apoyades.

3. Celebra la diversidad de tu salón de clase. Un aula donde se promueve la aceptación es un lugar donde habrá respeto y aprendizaje. Ya sea que tienes estudiantes parte de la comunidad LGBTQIA+, de otros países, culturas o religiones, estarás contribuyendo a la creación de un mejor futuro para tu escuela, tu universidad, tu país y las comunidades donde tus alumnes se muevan una vez terminen sus años de estudio.

4. Mantén una actitud calmada para educar a quienes lo necesiten. No todes tenemos una disposición innata para aprender y educarnos. Gotita a gotita puedes hacer más de lo que piensas. Un “No se le dice desviado” a aquelle compañere o estudiante que se refiera a otre de la comunidad LGBTQIA+; un “No es una fase”; o un “No está llamando la atención”, por ejemplo, hará que eduques de manera calmada y positiva a aquelles que necesiten un poco más de tiempo. La idea no es excusar a los que por naturaleza hieren y son discriminatorios, sino educar y fomentar la importancia del diálogo, el aprendizaje y el querer cambiar para bien.

5. Pregunta y utiliza los pronombres correctos de tus estudiantes. Validar su identidad es clave para crear lazos de respeto.

6. Ten la valentía para corregir verbalmente a colegas que estén utilizando expresiones de discrimen o burla hacia les estudiantes y compañeres. De igual forma, no aceptes que colegas te quieran imponer sus creencias religiosas, sesgos, discrímenes y estructuras sociales basadas en odio para cambiar tu manera de ser. Sé que vivimos en un país que usa la religión para atacar, pero no hay nada más poderoso que la “religión universal” de hacer el bien sin mirar a quién.

7. No minimizar las luchas que nuestres estudiantes y compañeres están sobrellevando. No porque a simple vista estés teniendo una vida ‘perfecta’ puedes cegarte a la realidad de tus estudiantes y compañeres.

Recuerda que la idea es crear un entorno de respeto, aceptación, aprendizaje y crecimiento social. Empoderar a tus estudiantes y compañeres cimentará no tan solo a esta generación que crece ahora, sino a las futuras que tanto necesitarán de un país donde predomine la validación identitaria.

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* José Reyes es educador y cagüeño. Cuando no está en su sala de clases, disfruta de la naturaleza, la lectura y las películas/series de horror. 

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