Lizbeth Román va por un mundo en que el amor, la música y la solidaridad nos salven

Lizbeth Román_Eric Rojas

(Foto por Eric Rojas)

Desde el encierro y el distanciamiento social, la cantautora puertorriqueña Lizbeth Román apuesta por la reflexión y el cuestionamiento. En una cálida conversación, da cuenta de su proceso en estos días de cuarentena, la necesidad de cuestionar los procesos gubernamentales, su dolor y coraje ante el aumento en casos de violencia de género y la apuesta por un mundo en que el amor, la música y la solidaridad nos salven.

“Para mí, ha sido un proceso de distintas fases. Ando cruzando de una a otra. Me encuentro sumergida ante una reflexión intensa y profunda, ese reconocerme como humana. Mientras, voy entendiendo y aceptando que estamos ante una fuerza desconocida, un misterio (la pandemia y una misma)”, cuenta en entrevista telefónica con Todas.

La artista recordó que, antes de que explotara la emergencia sanitaria en Puerto Rico, visitó y tuvo conversaciones con su naturópata. Había estado viajando fuera de la isla con su proyecto musical y se sentía muy expuesta al contagio. Conversaban sobre qué podía hacer en términos de la medicina alternativa, la alimentación, el ejercicio físico y mental para estar y sentirse saludable.

De repente, sucedió la cuarentena y el toque de queda.

“Todo es muy complejo, ser responsable con mi núcleo cuarenténico, con la gente, con la gente que amo y, al mismo tiempo, cuestionarlo todo. Si bien creo en ser responsables y cuidarnos, y que no son tiempos para ser temeraries ante el virus, también creo que nuestra salud emocional, mental y sicológica es trascendental”, apuntó.

Lizbeth Román está en contra del control jerárquico y vertical que domina nuestra realidad social. Sin reparos, señala que el gobierno, el sistema en general, es corrupto, asesino, machista e irresponsable. Observa que la información “se maneja a gusto y gana, culpan a la ciudadanía, no les importa nada, solo sus intereses y el lucro”.

“Las decisiones se toman a base de un sector específico que tiene acceso y privilegios. Mientras la violencia de género sigue aumentando, se continúa invisibilizando las necesidades de comunidadades diversas, vulnerables, trabajadores, mujeres, etc. Nos quieren tener embelesados con el virus mientras entre ellos continúan lucrándose con el desastre”, destacó.

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Zambullirse en la creatividad en medio del coraje

Lizbeth Román / Juan Gabriel Boria (JBart Photography)

(Foto por Juan Gabriel Boria / JBart Photography)

Como parte de todas estas reflexiones, también comenta que su creatividad ha fluido de maneras variadas durante estos días y que se ha concentrado en rituales personales en conexión con la naturaleza. También, cuenta que parte de ese proceso se ha dado en llorar y permitirse reconocer el contexto mundial en que estamos.

“La acción creativa es un espacio donde me zambullo y soy libre. En las canciones que escribo, por ejemplo, se manifiestan imaginarios, múltiples realidades, preocupaciones, amores, desamores, cotidianidades y denuncias. Las canciones gritan. Le gritan a la injusticia social y a las violencias que nos intervienen. También, son un arrullo, un abrazo que purga y sana. Todo se mezcla, termina siendo la canción una especie de espejo que todo lo refleja”, explica.

La música como puente en el encierro

Así, reconoce la importancia de la música como puente para unir a las personas en estos tiempos de encierro, pues considera que es una manera en que mucha gente se conecta.

“Algo bien lindo de las canciones es que, una vez se comparten y se publican, ya dejan de ser de una, dejan de ser un solo mundo y se vuelven un universo que se multiplica. Cada quien, a través de su experiencia, la hace suya, le suma. Eso es magia y alquimia”, comenta.

Hacia la construcción de una matria inclusiva

De la misma manera, recuerda lo importante que es apostar por el amor y la solidaridad para construir otro mundo inclusivo y justo.

“El amor es la verdadera revolución. Repensar y cuestionarlo todo. El sistema es macho y el machismo tiene raíces en la izquierda y en la derecha, qué peligro, qué triste”, añade como parte de su reflexión.

Y es que, según cuenta, cree “en el fuego transformador, en la compasión, en la solidaridad y en la mariconería”. Su planteamiento, descarta, sin titubeos, otros conceptos.

“Ya no creo en la patria. De hecho, creo que hay que matarla. Los nacionalismos y las fronteras no me funcionan si nos deshumanizan, gente muere y sufre a costa de ello. Creo en una matria inclusiva. A veces, escucho decir ‘una patria para todos’. Me retuerzo y pienso que no, que será ‘una matria para todes’ o no será. Quiero que la revolución y el nuevo Puerto Rico nos incluya a todes”, manifiesta como la brújula de su trabajo.

Lizbeth Román dejó de creer en el éxito como una fórmula que gira alrededor de la acumulación de bienes, de la competencia y de lograr “metas falsas que te llevan a solo querer más y a abandonar lo hermoso del presente”. Total, dice, “para vivir constantemente en el futuro y seguir sintiéndote infeliz y que nada es suficiente”.

Invitación a la liberación en comunidad ante la exigencia de la productividad inconsciente

Su invitación es a atreverse a tomar una ruta de liberación, y a pensar en cómo trabajar, transformar, expandir, aprender, comunicar “para abrazarnos cada vez más como ser y como comunidad”.

“Qué rico juntarnos y ser felices las más veces que se pueda aun en la tristeza y el dolor”, añade apalabrando un sentimiento que describe como de una extraña tranquilidad reflexiva.

“Esta cuarentena me invitó a soltar, a confiar en lo incierto, a vivir el presente, a ser solidaria con el dolor del otre y a ser compasiva con el mío, a honrar a mis muertos y a los muertos del mundo, a reconocer que hay cosas más grandes que todo lo que conocemos y percibimos. El aislamiento me invitó a salir de la burbuja y a meterme en las entrañas, me invitó a deconstruirme y a deconstruir todo lo creía conocer… y acepté. A mí, ya no me engañan”, sostuvo.

La cantautora recomendó apoyar a colegas artistas de la escena independiente y a escuchar los nuevos sencillos que se andan lanzando para pasar mejor la cuarentena. También, invitó a escuchar su último EP Pausa, que incluye los temas Soy una isla, Nana para el llanto y Pausa.

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