Juventudes del Caribe se juntan en el ciberespacio por la equidad

Ilustración por Mónica Alejandra López

(Imagen para la campaña ¡Cambia ya!, de Puerto Rico, por la artista Mónica López)

Las redes sociales han sido pieza clave para que los trabajos de educación en torno a la erradicación de la violencia machista sigan adelante en Puerto Rico, República Dominicana y Cuba, a pesar de las restricciones, retos y distanciamientos físicos que trajo consigo la pandemia por el COVID-19.

Además, las opciones que ofrecen las distintas plataformas virtuales les han brindado a organizaciones caribeñas un espacio para conectar de manera más rápida con nuevos públicos y les han llevado a ser más creativas con sus contenidos para poder trasladar al espacio cibernético iniciativas que antes se hacían presenciales.

“Al principio, pensamos que esto (del COVID) iba a ser pasajero, así que nos detuvimos… (pero) tuvimos que reinventarnos en cómo trabajar algunas cosas, nos introdujimos en las dinámicas como la creación de webinars y fortalecimos las redes sociales para poder seguir difundiendo el mensaje”, dijo Estefanía de la Cruz, panelista durante el Encuentro virtual de jóvenes que van contra la violencia machista.

El foro juntó a seis jóvenes que trabajan con campañas hermanas de concienciación -aunque elaboradas de manera independiente- en los tres países, y que comparten elementos en común, como el desarrollo de estrategias para comenzar a transformar visiones patriarcales muy arraigadas en sus respectivas culturas.

En Puerto Rico, la campaña se tituló ¡Cambia ya!, en República Dominicana lleva el nombre de Resetéate, mientras que en Cuba la denominaron Evoluciona. Todas son construidas por y para jóvenes desmontar las ideas que reproducen el machismo y las violencias machistas.

Un ejemplo de la creatividad al momento de repensar las estrategias para que funcionen en el ciberespacio debido al momento histórico que vivimos fue el que trajo Franklin Gómez, de República Dominicana, con los rallys o competencias que se hacían en lugares determinados, en los que invitaron a las personas a la reflexión sobre roles de género, conductas machistas y feminismos. Para evitar los contagios, las competencias se adaptaron al espacio virtual, pero sin cambiar el objetivo y, afirmó, que, hasta ahora, les ha funcionado.

El reto de la conectividad en el Caribe

Sin embargo, las redes y plataformas no están libres de sus propios retos porque aún existen muchas regiones dentro de cada país que carecen de garantías de servicio de Internet o de conectividad estable.

En ese sentido, Andrea Rosario Zambrana, de Puerto Rico, recomendó no eliminar aspectos más tradicionales de las campañas y fomentar las conversaciones en los círculos íntimos para asegurar que el mensaje en contra de la violencia hacia las mujeres siga llegando.

“Quiero hacer un llamado a no dejar el activismo solo en las redes sociales, aunque nos mantengamos insertadas en ellas, hay que recordar que no son representativas de toda la sociedad en la que vivimos. Hay que también sentarnos a hablar con personas que quizás piensan distinto a nosotres… hablar con familiares, usar todas las trincheras”, destacó.

Involucrar a los hombres cuenta

El grupo de seis deponentes coincidió en la importancia de atraer a hombres jóvenes a estas campañas como elemento indispensable para multiplicar su efectividad. Como parte de esa estrategia, una de las metas es que se sumen replicando los mensajes en sus propias redes sociales y que se sientan parte de la solución porque, después de todo, la violencia machista trae consecuencias que también les afectan a ellos.

Se trata de un asunto complejo porque implica que los hombres se cuestionen sus privilegios dentro de un sistema que no ha cambiado en siglos.

“Muchas veces, ni los hombres saben cuáles son sus privilegios. Intentas hablarles del tema y lo que hacen es que huyen”, dijo Dayalé Torres Diéguez, de Cuba.

Génesis Dávila Santiago, participante de la campaña de Puerto Rico, contó que tenía un amigo que solía enviarle canciones y, muchas veces, ella le señalaba los versos en los que entendía que el artista pudo haber usado otros términos que no fuesen machistas. Más adelante, cuando le enviaba nuevas canciones, le decía por ejemplo: ‘Esta es bonita, pero parte de una visión del amor romántico’, que se aparta de las visiones de equidad.

“Y ahí supe se estaba logrando algo… interpelar al hombre con la educación, se puede lograr”, contó la boricua.

Yoamaris Neptuno Domínguez, de Cuba, propuso abordar la situación actual en las campañas de manera positiva y propuso impulsar la creación de memes, caricaturas, elementos gráficos que atraigan la mirada y hasta concursos sobre el mejor mensaje de erradicación de la violencia.

“Es importante que la juventud se sienta responsable de lo que ocurre ahora y lo que ocurrirá en el futuro, que la violencia machista genera un daño sicológico, un daño en la economía y en la salud. Y es importante hablarlo en espacios domésticos, en las casas; hay que ser protagonistas… La chispa del cubano hay que aprovecharla y la convivencia cotidiana con el confinamiento, buscar que eso se convierta en oportunidades para el manejo de ira y la violencia”, destacó.

Más restricciones, más cargas para ellas

Las restricciones de movimiento que hay en todos los países por la pandemia de COVID-19 y la subsecuente debacle a todos los niveles, ha significado que las mujeres estén afrontando la emergencia con una mayor carga de trabajos. 

Les participantes recordaron que, debido al sistema patriarcal que se busca combatir, muchas mujeres han tenido que sumar más tareas, como el cuidado de las personas mayores, de los niños y hasta tienen que ser maestras, aunque no estén preparadas. En el caso de algunas mujeres que ya habían logrado acceder al mundo laboral, esos logros están retrocediendo con la gran cantidad de despidos que se han registrado, mientras que se ha reforzado el estereotipo del hombre como proveedor.

Ante esta situación, las campañas y esfuerzos también deben insistir en que el hogar tiene que significar espacio libre de violencia y que no se continúe sobrecargando a las mujeres.

Un viaje a la introspección

Pero, las campañas en contra de la violencia machista también deben tener un elemento a trabajar que quizás sea uno de los aspectos más complejos: el de autocuestionarse cada palabra que sale de nuestras bocas, cada creencia, cada actuación y cada idea que asumimos como la única verdad, discutieron en el conversatorio.

Génesis Dávila Santiago, de Puerto Rico, dijo que al participar de talleres como parte de la campaña ¡Cambia ya! vivió grandes transformaciones personales al punto de que llegó a pensar si sería la única se sentía que había tenido que confrontar asuntos que nunca antes se había planteado.

“En una parte del taller, hablaron del amor y me sentí identificada porque pude ver las violencias, las que habían cometido conmigo y vi que yo también había cometido algunas de esas violencias… emprendí una ruta de perdonar y perdonarme”, expresó.

Incluso, contó, la tallerista (Karla Ferrer Arévalo) le dijo que el proceso de deconstruir mitos y actitudes machistas implicaba recordar y analizar nuestros comportamientos y aceptar que la cultura machista con la que crecemos es parte de lo que nos moldea hasta que decidimos aprender, lo cual es un camino doloroso, pero que también era la ruta para sanar.

Ante la incertidumbre de cuándo acabarán las medidas de confinamiento, las participantes y el participante apostaron a continuar el trabajo entre pares para retar estereotipos de género, concienciar sobre las violencias y sumar personas aliadas. Coincidieron en que cambiar, resetearse y evolucionar hacia la equidad es posible. 

“No sabemos cuándo todo vuelva a la normalidad, pero esperamos que esa normalidad sea mejor de lo que hemos vivido en estos años anteriores”, subrayó Franklin Gómez desde República Dominicana.

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Istra Pacheco
Escrito por Istra Pacheco
Yaucana. Completó su bachillerato en Comunicación Pública en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. Como periodista, lleva sobre 20 años acumulando experiencias a nivel nacional e internacional. Ha cubierto juicios de alto perfil y desarrollado investigaciones periodísticas que le han valido variados reconocimientos. En años recientes, dirigió el Departamento de Noticias de Radio Universidad y fue editora de la versión impresa del periódico Metro. Es la primera vicepresidenta de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico.