Ivette Sosa va de frente contra los hostigadores

Ivette Sosa sobre el caso de hostigamiento sexual que provocó la renuncia del alcalde de Guaynabo Héctor O'Neill

(Foto y vídeo de Ana María Abruña Reyes)

Cuando la periodista Ivette Sosa fue citada una tarde de 2016 al estacionamiento de Plaza Interamericana, en Cupey, y recibió un documento de parte de un desconocido, no imaginaba que se trataba de la pieza que desencadenaría la investigación que sacaría de su silla al alcalde más poderoso del Partido Nuevo Progresista, Héctor O’Neill.

El papel era la querella por discrimen que una mujer policía había presentado contra el político, que llevaba 24 años al frente de la ciudad de Guaynabo, ante la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo, la unidad antidiscrimen laboral del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos de Estados Unidos. La acusación era por violación, agresión, acoso sexual, restricción a la libertad y exposiciones deshonestas.

“Esa noche, al leer el documento con detenimiento, se me revolcó el estómago. Como mujer, sentí coraje y repulsión”, revela la periodista de Telenoticias en su libro ¿Hostigador en serie? El escándalo de Guaynabo City.

A partir de ese documento, Sosa, con 27 años de experiencia en el periodismo televisivo, desarrolló una investigación que destapó un patrón de hostigamiento sexual que se había normalizado en la alcaldía de la llamada Guaynabo City.

La primera noticia de su extensa cobertura, la dio el 27 de octubre de 2016. Siete meses después, el 5 de junio de 2017, en medio de investigaciones criminales y administrativas por parte de la Oficina del Fiscal del Panel Especial Independiente y la Oficina de Ética Gubernamental, O’Neill renunció.

Dos años más tarde, ya con su investigación completa y publicada en el libro, Ivette Sosa recordó aquella tarde en aquel estacionamiento.

“Eso fue el inicio de esta investigación que terminó con la salida de Héctor O’Neill de la alcaldía de Guaynabo, pero en ningún momento pensé que esa investigación iba a llegar al punto que tiene hoy, con el resultado que ha tenido y con las consecuencias legales para él. Nunca pensé que esa fuente me iba a dar el documento que iba a iniciar esta investigación tan importante para Guaynabo, para el país, y sobre todo para las mujeres”, contó sentada en uno de los salones de Telemundo en entrevista con Todas.

“A nosotros, los periodistas, nos tiran cascaritas para inducirnos a error. A medida en que me fui adentrando en la investigación, confirmé que todo era cierto y que yo tenía en mis manos el documento que iba a sacar a Héctor O’Neill de la alcaldía, y exactamente eso fue lo que ocurrió. Su vida política ya no existe. Ya no puede volver a la política”, rememoró con la satisfacción de quien consigue cambiar el rumbo de la historia.

Su trabajo no se limitó a la denuncia inicial. Sosa habló con otras mujeres que le contaron de los abusos que se habían normalizado en la alcaldía de Guaynabo. Continuó su investigación en las noches y los fines de semana, en horas no laborables, cuando sus fuentes podían hablar con ella.

Las amenazas no tardaron en llegar

“Según me advirtió una fuente, ciertas personas habían ofrecido una alta suma de dinero para obtener mi información personal y utilizarla para hacerme daño… También, se me informó que detectives privados, pagados por allegados a O’Neill, me seguían de cerca”, cuenta Sosa en el libro, una denuncia que en su momento hizo a través de las redes sociales.

En esta entrevista, evaluó esas amenazas en un tono muy sosegado.

“Las amenazas que pude haber sentido solo son comparables con el escándalo que descubrí y que después, el país, meses después, se fue enterando”.

Su tranquilidad, afirmó, se debe a que cuenta con la mejor defensa: la verdad.

“La investigación está toda contenida en el libro para poder, pienso yo, neutralizarlo. Cuando sale toda la información, la gente se neutraliza y cesan las amenazas, las presiones. La información ya está afuera. Yo estoy bien segura de que a mí, nada me va a pasar, aun cuando recibí amenazas”, sostuvo.

La periodista, cuenta, además, con el apoyo del medio para el cual trabaja, que, según dijo, ha tomado las medidas necesarias para garantizar su seguridad y la de su familia.

“Estoy bien segura y estoy confiada en que nada me va a ocurrir, y si algo me sucede, todo el país va a saber quién fue”, apuntó con la misma tranquilidad.

Este caso, ¿te cambió como periodista? ¿Te cambió como mujer?

–Me cambió como periodista y me cambió como mujer. Me cambió como periodista porque ahora estoy más atenta a las injusticias por las que pasamos – y digo pasamos porque yo también soy mujer- las mujeres en Puerto Rico en estos tiempos. Me cambió como mujer porque ahora, soy más sensible a ese tipo de casos y a ese tipo de dolor porque no me ha pasado a mí, pero me puede pasar. Todas somos vulnerables, sobre todo, cuando vivimos en una sociedad tan machista como en la que vivimos, en la que vemos todos los días manifestaciones de la violencia machista. A mí me toca cubrirla en mil instancias todos los días de trabajo.

Si esta investigación le hubiese tocado a un compañero periodista hombre, ¿crees que hubiese sido diferente?

–Yo pienso que sí. Yo pienso que los varones y las mujeres, aunque no debería ser así, tenemos ópticas distintas porque yo pienso que tú eres tú y tus experiencias. Entonces, las experiencias mías no son las mismas que las de un varón. Las experiencias que me formaron como ser humano y como la mujer que soy, la madre que soy, la profesional que me he tenido que dar a las pescozás en este ambiente tan competitivo de hombres y de mujeres, pues te forman y te van moldeando. Así que sí, yo pienso que los hombres cubren la violencia machista de una forma distinta porque son varones y, aunque no necesariamente ser varón te hace machista, vivimos en una sociedad machista y esos son los mensajes con los que se nos bombardea a diario desde que somos pequeños, así que sí, la cobertura hubiese sido distinta si le hubiese tocado a un compañero varón.

Como parte de su trabajo periodístico, Ivette Sosa hizo mención del papel que jugaron las organizaciones feministas para exigir la salida del alcalde. Reconoció, además, que se crece en Puerto Rico un nuevo movimiento feminista criollo contra el hostigamiento sexual.

“El movimiento feminista no es de ahora. Hay mucha lucha de décadas que les ha llevado hasta donde están, pero está surgiendo. Me parece que es el momento. Allá, con Harvey Weinstein y Bill Cosby, lo fue en Estados Unidos, ese fue su punto de ebullición. El nuestro es este, los Héctor O’Neill de la vida y los otros muchos casos que tenemos”.

Para la periodista, una de las grandes satisfacciones es sentir que le ha servido al país y a las mujeres de Puerto Rico. Señala que a raíz de la cobertura de este y otros casos de hostigamiento sexual por parte de funcionarios públicos, las agencias gubernamentales han tenido que tomar medidas en cuanto a los adiestramientos que ofrecen a sus empleados.

“Por lo menos, esa aportación está también. Ellos, como gobierno, están cambiando su manera de proceder y eso es importante, y eso es lo que necesita este país. Necesitamos mejores políticos y necesitamos mejores jefes de agencia, mejores gobiernos. Todos lo merecemos”.

“Si está de mí que se puedan sacar (los funcionarios hostigadores), uno a uno, para mejorar la calidad de vida de este país, yo lo voy a hacer. Lo hice con Héctor O’Neill y lo voy a seguir haciendo con cualquiera que se me cruce en el camino y que se me asigne su caso”, puntualizó.

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Cristina del Mar Quiles
Escrito por Cristina del Mar Quiles
Periodista y educadora de Caguas, Puerto Rico. Ha trabajado por los pasados 11 años en prensa escrita, radio, multimedios y de manera independiente como reportera, editora y productora.