Indispensable un equipo transdisciplinario para atender a víctimas de violencia sexual

Solidaridad y justicia

Para que una víctima sobreviviente de violencia sexual pueda superar el trauma del ataque que vivió, debe sentirse arropada por profesionales de distintas disciplinas que le ayuden a denunciar el crimen, a pasar por un proceso de judicial y a sanar. Para lograrlo, es necesario cambiar el paradigma de atención para que no se limite a ser interdisciplinario, sino que sea transdisciplinario, que es cuando los límites entre cada especialidad se borran y se complementan.

Esa fue la recomendación con la que coincidieron una agente de la Policía, una fiscal, una trabajadora social, un psicólogo y dos doctoras que trabajan con casos de violencia sexual.

Asimismo, coincidieron en que toda persona que, por su trabajo, tiene contacto con las víctimas sobrevivientes tiene que educarse continuamente sobre los adelantos en este campo y para garantizar que quienes vivieron un trauma reciben un trato digno, justo y compasivo.

“La víctima es el centro y los profesionales estamos alrededor para proteger a la víctima, para que se sienta que está arropada, para que no tenga que ir para allá y para acá,… manejamos la información y el caso y lo trabajamos como un solo equipo. De esa manera, la víctima no se siente sola”, dijo el psicólogo Joel Manzano, coordinador del Centro Salud y Justicia, como parte del tercer simposio Empieza por creer que inició ayer y se extiende hasta mañana, viernes.

“Tenemos que actuar como una capa protectora. Tenemos que trabajar en conjunto la entrevista inicial que se le hace a la víctima… y, para eso, se necesitan las destrezas adecuadas, según la etapa de desarrollo (si es un caso de un) menor… La primera entrevista es crucial para que la persona continúe los procesos o no continúe”, agregó la doctora Linda Laras, especialista en manejo de casos de abuso infantil.

Abordar de forma integral

Un ejemplo del trabajo transdisciplinario es cuando los distintos profesionales comparten información y la víctima no tiene que repetir una y otra vez la historia de los sucedido. Laras también señaló que cuando se hacen exámenes médicos, ya sea poco después de la agresión o de seguimiento, se debe preguntar cómo les va a las personas en su trabajo y, si son menores, cómo les va en la escuela, si necesitan ayuda o tutorías, si se están alimentando, porque el proceso puede afectar todas las facetas del ser humano e impedirle funcionar adecuadamente. Laras indicó que todos esos aspectos hay que mirarlos y no limitarse a la línea de trabajo de cada especialista, sino tratar de abordar a la persona de una forma integral.

“Los profesionales tienen que asegurarse de que ese proceso sea sanador, que le pregunten al paciente cómo fue el examen, cómo se están sintiendo y que sepan cómo lo vive el paciente”, enfatizó Laras.

Comunicación constante

Otro aspecto importante es que tanto la víctima, aun cuando se trate de un menor de edad, como su círculo inmediato de familiares, estén al tanto de todo lo que sucede en el proceso y por qué se hacen las cosas. Eso ayuda a que estén empoderados, a entender que no están solos y que pueden sobrellevar cada paso si el caso se ve en un tribunal y se tiene que enfrentar con el agresor, recomendó la fiscal Ileana Espada, coordinadora de las Divisiones Especializadas de Violencia Doméstica, Delitos Sexuales y Maltrato a Menores.

“Es importante que la persona se sienta activa y que las decisiones de su caso no se toman al azar, adelantarse a las necesidades y contestar todas las posibles dudas que tenga la persona para así no revictimizarlas”, secundó la trabajadora social Ana Pérez.

La Policía puede investigar aun si no hay querella 

En términos de la prueba que se presenta en un proceso judicial, la fiscal Espada estableció que la falta de evidencia física o científica “no quiere decir que no se puede llevar el caso a los tribunales”. Incluso, la agente Damaris Ramos de la División de Delitos Sexuales fue enfática en asegurar que no tiene que haber una querella presentada para que la Policía inicie la investigación de una posible agresión sexual.

No obstante, Espada reconoció que en el sistema judicial hace falta “cambiar la visión de cómo hacemos las cosas, el enfoque transdisciplinario conlleva tener las destrezas adecuadas”.

Además, dijo que, en la medida en que haya mejores investigaciones, mejor acompañamiento en todas las instancias y mayor ayuda a las víctimas, más oportunidades de que la persona pueda testificar, lo que eventualmente provocaría más convicciones porque las personas tendrían la fuerza que se requiere para denunciar este crimen.

Pérez, por su parte, hizo un llamado a las universidades y sus departamentos de trabajo social y psicología a que integren en sus currículos clases o cursos enteros de lo que es violencia sexual y cómo trabajarla.

“Yo lo hice en mi caminar profesional por interés, pero no porque haya sido promovido por las academias y eso es importante porque, a la larga o a la corta, tenemos casos y no queremos que sean mal trabajados por profesionales no adiestrados para esto”, declaró.

Lee aquí: La revictimización es obstáculo para que las víctimas de violencia sexual ofrezcan su testimonio

Consejos si una persona te comparte que fue víctima de violencia sexual

Lo que sí puedes hacer

Pregunta qué le pasó sin entrar en detalles

Pregunta quién cometió la agresión

Lo que no debes hacer

No es necesario preguntar por qué, “por qué no corriste”, “por qué no gritaste”, “por qué no hablaste antes”. Todo esto revictimiza a la persona.


Si tú o alguna persona conocida ha sido víctima de agresión sexual, tienes derecho a recibir ayuda. Puedes llamar a 939 Contigo (266-8446) o al Centro de Ayuda a Víctimas de Violación 1-800-981-5721. Mira más recursos de ayuda aquí.

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Istra Pacheco
Escrito por Istra Pacheco
Yaucana. Completó su bachillerato en Comunicación Pública en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. Como periodista, lleva sobre 20 años acumulando experiencias a nivel nacional e internacional. Ha cubierto juicios de alto perfil y desarrollado investigaciones periodísticas que le han valido variados reconocimientos. En años recientes, dirigió el Departamento de Noticias de Radio Universidad y fue editora de la versión impresa del periódico Metro. Es la primera vicepresidenta de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico.