Feministas apalabran el país que quieren con todas las garantías para los derechos sexuales y reproductivos

Feministas apalabran el país al que aspiran en términos de derechos sexuales y reproductivos / Ana María Abruña Reyes

Fotos por Ana María Abruña Reyes

Defender los derechos sexuales y reproductivos va más allá del derecho a la terminación voluntaria de un embarazo. También implica, por ejemplo, el acceso a métodos anticonceptivos y a una educación sexual integral, que les permita a las personas disfrutar cada aspecto de su vida sin prejuicios, con información, en respeto a otras personas y cuidando su salud. 

Durante la manifestación de la marea verde por el derecho a decidir, de ayer, sábado, frente al Tribunal Federal en Hato Rey, Todas recogió el sentir de algunas personas manifestantes sobre el país al que aspiran cuando hablamos de derechos sexuales y reproductivos. 

Y es que, como han planteado las organizaciones feministas hace décadas, no se trata solo de defender lo existente –que es insuficiente– y reclamar lo recién perdido. Los movimientos por el derecho a decidir van por la conquista del reconocimiento de todos los derechos. Se trata de apalabrar la posibilidad de un Puerto Rico con garantías para todas las personas. ¿Cómo es ese país en el que las aspiraciones sobre derechos sexuales y reproductivos son una realidad?

Yarí Vale Moreno, 48 años, ginecóloga obstetra: “Mantener el estado de derecho que tenemos ahora y, obviamente, aumentar la educación. Que el acceso a la salud sexual y reproductiva, y al aborto se garanticen como salud escencial. Así, que el Estado lo pueda cubrir. Por ejemplo, en la Ciudad de México, cubren las terminaciones de embarazo hasta las 12 semanas gratuitamente. Eso es algo que debemos emular. Para mí, eso es algo que demuestra que se reconocen las necesidades de las mujeres y personas gestantes. Y, obviamente, enseñar esto en las escuelas y que la salud sexual no sea un tabú, así me parece que es la manera correcta de abordar el tema de disminución de abortos”. 

Yamary “Yaya” Sánchez Manso, 27 años, del equipo de revista Étnica: “Yo aspiro a la accesibilidad de la educación reproductiva, sexual, para personas menstruantes, para personas gestantes, y que se vuelvan accesibles los recursos. Sabemos que, en términos del aborto, las personas que tengan el ingreso para hacerlo, lo van a hacer. Este es un tema que quienes toman las decisiones no son en quienes repercuten. […] El entendimiento de que los recursos y las herramientas estén para todas las comunidades, especialmente para nuestras comunidades oprimidas, vulnerabilizadas, negras, trans, cuir, LGBTTQIA+, y que haya equidad. Cuando hablamos de recursos, derechos y reformas, muchas personas hablan desde la igualdad y la igualdad, para nuestras comunidades, no es justa, así que estamos hablando de equidad”.

Jomayra Pimentel, 29 años, activista feminista: “En términos de derechos sexuales y reproductivos, yo aspiro a un país que enseñe educación sexual en cada etapa, en las escuelas, que hagan campañas de educación porque esa es la verdadera forma de evitar embarazos no deseados, no ilegalizando. Además de la educación sexual, también aspiro a un país que tenga salud accesible para que las personas puedan acceder a anticonceptivos de forma accesible, educada e informada. Incluso, si luego de eso, una persona necesita tener acceso a una terminación de embarazo, también aspiro a un país en que se proteja el derecho de todas las personas gestantes a poder terminar un embarazo de forma segura, legal y accesible. Ese es el país que yo quiero”.

Josefina Pantoja Oquendo, de la Organización Puertorriqueña de la Mujer Trabajadora y presidenta de la Comisión de la Mujer del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico: “Una nación que tenga, como base, el respeto a los derechos humanos de todas las personas, particularmente de las mujeres. Ese respeto incluye la defensa de los derechos sexuales y reproductivos de todas las personas, incluyendo una educación con perspectiva de género, que es lo que nos va formando en cuanto a todo esto. Además de eso, mucha educación y divulgación al pueblo en general para que conozcan por qué es importante que las mujeres podamos tomar las decisiones sobre nuestros cuerpos, sobre nuestras vidas, que nos empodera y evita que se nos utilice como proyecto de nadie. Yo creo que, en un país donde de verdad se respeten los derechos humanos, es el país al que todas las personas debemos aspirar”.

Xiomara Caro, 38 años, directora del María Fund, bailadora y comunicadora: “En estos días he pensado que mi conversación es mucho más amplia de la que nos están tratando de dictar. Los derechos reproductivos son unos derechos bien importantes para las personas que gestamos. Este país merece salud universal gratuita y de excelencia. Toda persona debería tener acceso a todos los servicios que necesita para tener salud. Es importante que  ese sistema de salud esté basado en la realidad de las personas que históricamente han estado marginadas y oprimidas, como las mujeres”.

Rosa Cifrián, 50 años, de Aborto Libre Puerto Rico: “Aspiro a lo que Aborto Libre Puerto Rico lleva exigiendo por mucho tiempo: defender la justicia reproductiva, que sean para todo el mundo los servicios de aborto, de salud sexual y reproductiva, educación sexual, anticonceptivos, que todo eso sea gratis. […] La idea sería, a nivel general, que haya un plan universal de salud, pero como eso no pasa, que se incluyan los planes médicos, que esos servicios sean gratis, que sean dignos, acompañados, empáticos. Queremos que haya más acceso porque solo hay cuatro clínicas en Puerto Rico. Así que, queremos aumentar el acceso y que sea para todes, incluidas las personas que siempre se afectan más, las personas empobrecidas, negras, inmigrantes, personas con diversidad funcional, trans, no binaries. Eso es lo que queremos, por eso luchamos todos los días”.

Irma Torres Rivera, 34 años, doctora en psicología y mamá a través de la adopción: “Pienso, creo y lucharemos por que todas las personas puedan escoger, que puedan disfrutar de la libertad. […] Creo que construir un país donde todas nuestras versiones, donde todas nuestras características puedan coexistir en libertad y, sobre todo, que no existan estos niveles en los que otras personas piensan que pueden escoger sobre nosotros. Yo creo que nos vamos a lo básico, pero, desde lo básico, podemos abordar el país ideal que queremos”.

Yolanda Arroyo Pizarro, escritora, activista y afrodiva: “Aspiro a un país –yo sé que es utópico– que respete nuestras cuerpas, que seamos nosotras y nosotres, las personas gestantes, las que decidimos. Yo creo que es lo mínimo. No estamos pidiendo mucho. La sociedad, hace rato, sostiene el patriarcado, y esta [el control de los cuerpos] es otra herramienta del patriarcado. Aquí estamos, es importante la visibilidad de nuestras cuerpas y las personas gestantes de este hermoso color”.

Camila Rivera Lynch, 27 años, residente de ginecología y obstetricia: “Esto va a afectar nuestra práctica, si no podemos hacer abortos, que es un tratamiento médico, se van a afectar demasiado las pacientes y la mortalidad de nuestro país. Aparte del aborto, falta educación. Las adolescentes no saben que pueden venir, sin sus papás, para conseguir métodos anticonceptivos. Para ellos, la sexualidad es algo prohibido. Esa es una mentalidad que, con la educación, desde pequeños, en la escuela, se puede cambiar y pueden buscar ayuda médica”.

Justin Jesús Santiago, 67 años, hombre trans: “Yo aspiro a un país de libertad, de equidad, donde todas las personas gestantes tengan el derecho a decidir sobre sus cuerpos. Que no haya ningún tipo de restricción ni de intervención de las partes religiosas con los asuntos del Estado. Un país donde no haya control sobre los cuerpos de ninguna persona de mi patria”.

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Escrito por Valeria María Torres Nieves
Periodista de Yauco, Puerto Rico. Egresada de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras con un bachillerato en Información y Periodismo. Le interesan temas de género, historia, política, cultura, raza y educación.