Campeonato de las Gigantes cierra año de retos y triunfos en el baloncesto femenino

Las Gigantes de Carolina ganan campeonato del Baloncesto Superior Nacional Femenino

Las Gigantes de Carolina revalidaron como campeonas del Baloncesto Superior Nacional Femenino (BSNF) y con su triunfo cerró uno de los años más importantes para las mujeres en el baloncesto puertorriqueño.

Con marcador final de 71-63, las Gigantes derrotaron a las Atenienses de Manatí en el séptimo partido, que se llevó a cabo en el Coliseo Tomás Dones de Fajardo. Es el cuarto título consecutivo para el quinteto que representa a la ciudad de Carolina.

Tras un 2017 en el cual hubo que cancelar el torneo del BSNF luego de la emergencia provocada por el huracán María en Puerto Rico, las Gigantes decidieron participar un año después con la meta de consagrarse como el equipo de baloncesto femenino dominante de la actual década. Sin embargo, para lograr su objetivo debían batallar desde un inesperado exilio deportivo. Al igual que otras instalaciones municipales en el Puerto Rico post huracán, el Coliseo Guillermo Angulo no estaba habilitado para albergar eventos deportivos.

El Coliseo Roberto Clemente se convirtió en la sede temporera de las campeonas. Las Gigantes también jugaron como locales en Guaynabo y Fajardo. Fue un campeonato nómada.

“Esperamos el año que viene tener nuestra cancha”, expresó el apoderado de las Gigantes, Orlando Rosa, tras recibir el trofeo de campeonato del 2018.

En la serie final, las Gigantes contaron con destacadas actuaciones de la integrante de la Selección Nacional de Puerto Rico, Alisson Gibson, así como la jugadora reserva Ana Barrientos. El premio de Jugadora más valiosa de la final recayó en la refuerzo Whitney Bays.

“Tuve las mejores compañeras de equipo y el mejor cuerpo técnico en el mundo”, declaró Bays en su entrevista luego de recibir el galardón como la jugadora más destacada de la serie final.

Año de logros para el baloncesto femenino

El 2018 será recordado como un año valioso para el baloncesto femenino en Puerto Rico. Por primera vez, desde que la Selección Nacional debutó en torneos internacionales, la escuadra puertorriqueña participó en una Copa del Mundo auspiciada por la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA). En esa justa mundialista de septiembre, las boricuas participaron del Grupo C, junto a los equipos de Bélgica, Japón y el quinteto anfitrión, España. Aunque las puertorriqueñas no acumularon victorias sobre el tabloncillo en este torneo, su comparecencia marcó una importante página en la rica y diversa historia del deporte en Puerto Rico.

Tras décadas de esfuerzos y múltiples vicisitudes enfrentadas por las atletas del deporte de las canastas, haber llegado a un mundial de la FIBA representa un tributo a todas aquellas mujeres que en algún momento sudaron vistieron los colores nacionales o soñaron con hacerlo desde algún coliseo municipal o cancha comunitaria.

Durante al mes previo a la participación de las doce baloncelistas puertorriqueñas en la Copa del Mundo FIBA, se llevó a cabo el torneo Centrobasket en el Coliseo Juan Aubin Cruz de Manatí. Ante su fanaticada, la Selección Nacional de Puerto Rico logró ganar la justa regional y obtener la medalla de oro. Las puertorriqueñas terminaron invictas y cerraron el torneo con un triunfo ante el equipo representativo de Cuba. Fue apenas la segunda victoria de las puertorriqueñas sobre sus vecinas antillanas. Cuba no perdía en un torneo Centrobasket desde 1991. La victoria de las boricuas fue con marcador de 83-54.

La batalla por la equidad de género en el deporte continúa

Durante este año, la exposición y cobertura mediática del baloncesto femenino ha mejorado tanto en cantidad como en calidad en varios de los principales medios de prensa publicados en Puerto Rico. En la actualidad, pueden leerse ocasionalmente reportajes de página completa sobre temas relacionados al baloncesto femenino.

Sin embargo, aún resta mucho trabajo por hacer para continuar mejorando la cobertura y el apoyo a las baloncelistas en Puerto Rico. Uno de los aspectos que debe continuar cuestionándose es el lenguaje que en ocasiones es empleado para referirse a estas atletas.

Un ejemplo se dio en plena transmisión televisiva del séptimo partido de la final del BSNF, cuando el veterano comentarista Johnny Flores se refirió a las Atenienses de Manatí como “las niñas de Miguel Toro”, en alusión a su director técnico. Luego hizo lo propio con el equipo contrario y habló de “las niñas de Carolina”, perpetuando así los discursos que selectivamente infantilizan a las mujeres en el deporte.

También, la principal expresión de mercadeo usada por el BSNF ha sido cuestionada por estudiosas del deporte.

En referencia a la frase de “Ellas también juegan”, la historiadora del deporte Delia Lizardi Ortiz argumenta que ese estribillo de mercadeo del BSNF, “aunque parezca inofensivo, implica la subordinación de estos equipos femeninos a que una autoridad decida y permita su participación. Esto porque aparte de atender otros deberes en la vida que podrían clasificar como deberes domésticos, también juegan”.

Lizardi Ortiz es una de las pioneras en el estudio de la representación de la mujer en los medios de prensa deportivos de Puerto Rico. Sus expresiones en torno al BSNF forman parte de su tesis en el libro Imagen de la mujer deportista puertorriqueña: 1960-2014.

“¿Se supone que el baloncesto sea entonces un deporte masculino y a ellas también se les permite participar?”, cuestionó la académica.

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Rafael Díaz Torres
Escrito por Rafael Díaz Torres
Es periodista del Centro de Periodismo Investigativo y estudiante graduado en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, donde completa un doctorado en Historia.