Aviso de Marea Verde: “la maternidad será deseada o no será”

Marcha Marea Verde Puerto Rico 28 de mayo de 2022

Fotos y vídeo por Ana María Abruña Reyes

En pañuelos, camisetas y pancartas, el verde se apoderó el sábado, aun con las altas temperaturas del verano caribeño, de las calles del Viejo San Juan, para conformarse en una gran marea.

Desde las luchas de las feministas latinoamericanas por el reconocimiento del derecho al aborto, el color se ha convertido en un símbolo de la defensa de los derechos sexuales y reproductivos. Puerto Rico, donde el aborto es legal, pero no accesible, también tiene ante sí la amenaza de un sector fundamentalista que quiere imponer maternidades a toda costa.

Así, más de 40 organizaciones y colectivos coincidieron desde las 2:00 p.m., frente al Tribunal de Estados Unidos en Puerto Rico, y dieron forma a la Marea Verde por el derecho a decidir. El reclamo: que el gobierno deje de imponer barreras al ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.

 “Aborto libre para no morir, la que decide esta, esta que está aquí”, fue la consigna que marcó el inicio del evento multitudinario, llamando la atención para el performance del colectivo de teatro callejero Papel Machete.

“Somos la marea que viene a luchar”, pronunciaba y repetía une de les artistes que se colocaron en un semicírculo con banderas y carteles que leían “Aborto libre para todes” y “No al PS 693”.

“Hoy, nos levantamos como una marea gigante por el derecho a decidir. Nosotres juntes decimos ‘abajo el proyecto 693, porque amenaza y limita nuestro derecho al aborto’”, expresaba une de les miembros de Papel Machete.    

El Proyecto del Senado 693 es la afrenta más reciente al derecho al aborto en Puerto Rico. Se trata de una medida radicada en el Senado el 12 de junio de 2021, para establecer, según lee la medida, la “Ley para la Protección del Concebido en su Etapa Gestacional de Viabilidad”; y para otros fines relacionados.

Pretende prohibir el derecho que actualmente tienen mujeres y personas gestantes de acceso a un aborto seguro luego de la semana 22 de gestación. Además, busca crear un registro de terminaciones de embarazo con información sobre la persona que se realiza un aborto a partir de la semana 22 de gestación, y del médico y la institución que lleva a cabo el procedimiento. 

Cuando Papel Machete terminó su performance, la abogada feminista Ruth Arroyo Muñoz leyó el mensaje que dio pie a que la marea comenzara a avanzar en dirección al Capitolio de Puerto Rico. 

“Hoy, 28 de mayo, Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, nos apoderamos de las calles del Viejo San Juan y nos empoderamos todes por nuestros derechos sexuales y reproductivos, y por el aborto seguro, digno, transinclusivo y accesible”, expresó Arroyo Muñoz. 

Algunas personas manifestantes se abanicaban con sus carteles y pancartas mientras caminaban por la calles adoquinadas de la ciudad amurallada, hasta que llegaron a la primera parada en la Plaza La Barandilla, al lado de la Universidad Carlos Albizu. 

Allí, Iris Rosario, una de las manifestantes, contó por qué se sintió convocada.

“Creo firmemente que toda mujer debe decidir si quiere ser madre o no quiere ser madre. Y porque creo que prohibir el aborto va tener como consecuencia que las que queramos abortar, tengamos que morir en aborto que no sean seguros”. 

Al subir las escaleras de la plaza, artistas recibieron al grupo. Uno estaba vestido con una sotana de cura, color marrón, y con el pañuelo azul celeste –símbolo que han adoptado los grupos antiderechos– amarrado en el cuello. Representaba a la Iglesia y tenía encadenada a la artista que vestía con un velo negro y abrazaba el órgano sexual interno de las mujeres y personas gestantes. Representaban las imposiciones de la Iglesia sobre el quehacer del Estado.

La Marea verde continuó hasta la Casa de las Leyes. Les niñes que estaban presentes sostenían pancartas que leían “somos libres”. 

“Yo no pensé ver tanta gente mayor y tantos niños”, contó Gabriela Torres, otras de las personas asistentes.

“A mí me hubiese gustado, ser una nena chiquita y que mi mamá me trajera a algo así, para desde pequeña perder tantas presiones, tantos miedos, tantas cadenas que cargué, y que gracias a la vida y al aprendizaje las desaprendí y las solté. Es alentador e inspirador, y me llena de mucha esperanza ver todo esto porque sé que los niños que están aquí van a crecer con eso”.

Al llegar al Capitolio, Les Barrileras del 8M, un proyecto de formación feminista y consenso, esperaban la marcha con una formación de círculo.

“Yo no vengo a comer cuento. Tengo voz y tengo derecho. Vengo a pelear por lo que quiero : igualdad, libertad y respeto”, cantaba la agrupación al ritmo de los tambores de bomba. 

También, activistas dieron voz a la manifiesta 28 M, escrita y consensuada entre las organizaciones convocantes para este día.

Lee aquí: La manifiesta de la Marea Verde de Puerto Rico por el derecho a decidir

Antes un derecho por conquistar; ahora un derecho que proteger   

La senadora por el partido Victoria Ciudadana, Ana Irma Rivera Lassén, activista feminista de muchas luchas, estuvo presente. Sostuvo que las amenazas a los derechos sexuales y reproductivos de la actualidad son distintas a las que se han enfrentado en otros momentos de la historia. 

“Este es un momento en el que estamos defendiendo lo que hemos ganado”, dijo.

“En momentos anteriores, estábamos impulsando ganar derechos. Eso es una gran diferencia porque eso requiere, primero, una perspectiva histórica y apreciar históricamente lo que se luchó. Así que, se parece, pero no es igual. Estamos luchando para que no se eche hacia atrás el derecho que tenemos las mujeres en todas nuestra diversidades. El tema es el mismo, pero la lucha es distinta”, aseguró Rivera Lassén. 

La senadora ha advertido en varias ocasiones que el PS963 es un rompecabezas.

“Cuando tú tomas una pieza sola, parece inofensiva, pero cuando la pones en un tablero junto con otra, pues vas montando una imagen. Y cuando tengas la imagen completa, es otra cosa distinta. Aquí, lo que se está montando es un rompecabezas de quitar derechos”, explicó en referencia a los otros 9 proyectos de ley, todos radicados principalmente por las legisladora del partido Proyecto Dignidad, que están ante la consideración del Senado y la Cámara de Representantes, y que buscan limitar el derecho al aborto.

Mientras sonaban consignas de fondo como “no hay libertad política sin libertad sexual”, la senadora comparaba a los grupos fundamentalistas del país con otros en América Latina y Europa. 

“Se parece mucho a lo que está pasando en otras partes del mundo. Lo que vemos aquí con esta gente, es lo mismo que pasa en otras partes del mundo. Por ejemplo, en América Latina y en España, con Vox. Estos movimientos llevan ya varios años montándose en contra de los derechos. Es un movimiento que viene haciendo tergiversaciones como, por ejemplo, hablar de ideología de género como si eso realmente existiera para tratar de confundir a la gente con lo que es la perspectiva de género. La ideología de género no existe, lo que existe es la ideología patriarcal. De esa es la que deberíamos de estar hablando. Esa es la que deberíamos derrocar”, declaró. 

Ataques a las clínicas y falta de recursos 

La coodirectora ejecutiva de Profamilias, Frances Collazo Cáceres, quien también se encontraba en la manifestación, dijo que la discusión del PS693 ha incentivado que aumenten los ataques a las pacientes, las clínicas y los proveedores de servicios de terminación del embarazo. 

“Como han sido los ataques a la doctora Yarí Vale Moreno –ginecóloga obstetra que practica este procedimiento médico–, y también, más personas antiaborto han acudido a las clínicas a hacer su manifestaciones y alegando que sus argumentos son científicos. Esta conducta sectaria religiosa, ha tenido una mayor legitimidad para poder estar persiguiendo e interviniendo con las pacientes en las clínicas”, denunció. 

Para ampliar el acceso a la terminación voluntaria de embarazos, Collazo Cáceres propuso que los planes médicos deberían de cubrir este servicio de salud como sucede con otras atenciones médicas o que haya algún tipo de subvención para las personas que no pueden costear este servicio. 

Asimismo, expresó que las pacientes que acceden a la interrupción voluntaria del embarazo lo describen como un proceso de mucho alivio porque llegan en un momento de crisis. 

“Sienten mucho agradecimiento y mucha paz consigo mismas porque lograron hacer la decisión que querían. De otro modo, saben que se enfrentarían a un evento traumático que es un embarazo que está siendo forzado y todas las secuelas que eso va a traer en la salud mental de una persona que no desea ejercer una maternidad”, contó Collazo Cáceres. 

Los sectores más vulnerables: mujeres negras, personas trans e inmigrantes 

Justin Jesús Santiago, quien estaba ondeando la bandera representativa de la comunidad trans, hizo hincapié en que hay hombres transmasculinos que pueden ser personas gestantes. Además, hay personas no binarias que también podrían necesitar este servicio. Por lo tanto, “hay que proteger el derecho de todas, todos, y todes”, sostuvo. 

Cuando le tocó el turno de ponencia a la fundadora de Revista Étnica, la activista feminista y antirracista Gloriann Sacha Antonetty Lebrón, contó con datos la frecuencia con la que las mujeres negras e inmigrantes experimentan agresión sexual mientras viven empobrecidas. 

“Y aún así quieren que no tengamos derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y permiten la violencia desde el estado. La perpetúan, así como perpetúan la pobreza. Nos violan, nos empobrecen y nos quieren obligar a parir en condiciones de precariedad, en violencias continuas, en condiciones de vida indignas”, sentenció Antonetty Lebrón. 

Poco después, la actividad culminó, habiendo dejado constancia de que la Marea Verde que arropa a toda Latinoamérica también se extiende por los pueblos de Puerto Rico con la urgencia embravecida que supone proteger el derecho de cada cual a decidir.

   

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Escrito por Alejandra Lara Infante
Periodista y educadora. Graduada de la Universidad de Puerto Rico con una secuencia curricular en Estudios de la Mujer y el Género. Cuenta con una maestría en Estudios de Género con una especialidad en Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid.