Ana Castillo Muñoz y el poder de convertir el dolor de la muerte en poesía

Ana Castillo Muñoz_Con el verbo en la piel

En un reconocimiento de sí misma, Ana Castillo Muñoz entendió que, al apalabrar sus experiencias como mujer negra e hija de inmigrantes dominicanos, encontró un espacio sanador en su poemario Corona de flores

Escribir un libro tradujo el dolor de la muerte de su padre, en el 2016, en poesía. 

“Fue un proceso de pasar el duelo a otra manifestación un poco más bonita. De momento vemos el dolor y cómo el dolor se transforma en esto tan mágico como son las palabras en sí. Así que, definitivamente, fue un proceso bien liberador, bien sanador y no solo hacer las paces con esa pérdida que representó y significó mi papá, pero sino también lo que hay detrás de esa pérdida”, puntualizó.

Luego de tomar unos talleres de poesía con la escritora Mayra Santos Febres, Castillo Muñoz escribió su poemario entre el 2018 y el 2019. La temática del libro recoge la relación entre las bodas y las muertes.

“Por lo general, cuando yo sueño con bodas, sé que alguien se va a morir. Es como una preparación, hasta cierto punto, para un próximo vuelo”, dijo tras recordar que los sueños de bodas como preámbulo a alguna muerte es también una creencia popular. 

Relación entre madre e hija

Además de conciliar con la muerte de su padre, la escritora indicó que el libro le permitió armonizar con experiencias familiares dolorosas, especialmente con su mamá. El poemario tuvo el mismo resultado en otras personas que lo han leído, según Castillo Muñoz.

“Este poemario, a pesar de que es bien personal, no es una historia solamente mía. Siento que hay mucha gente también que ha tenido que pasar por situaciones similares […] que han conectado con esa narración tan cruda que se narra en el texto de la historia entre madre e hija”, aseguró.

Añadió que, en el proceso de no ser tan dura consigo misma o con su familia, surgió una nueva identidad como hija. 

“Al mismo tiempo, con este poemario se cosen muchas heridas familiares, también. Es como esa invitación a empezar a mirar a la familia con unos ojos bien distintos, hasta cierto punto, de compasión y ternura”, sostuvo.

Además del poemario, Castillo Muñoz gestionó un espacio de sanación, pero esta vez, con un enfoque en la exploración sexual a partir de sus experiencias.

Un proyecto de reconocimiento sexual

Ana Castillo Muñoz lleva cinco años gestionando el proyecto de educación sexual Con el verbo en la piel. Este esfuerzo nació, en 2016, con el propósito de entender la sexualidad como una cuestión natural. Como mujer negra, sintió la necesidad de formalizar un espacio seguro para visibilizar el erotismo, el placer y el goce propio.

“[La iniciativa] surge como un espacio para encontrar las repuestas a todas esas preguntas que yo tenía sobre mi sexualidad, sobre cómo la vivía y cómo se podía entender la sexualidad de un cuerpo negro”, señaló.

Desde las redes sociales, la también coach sexual gestionó la plataforma digital para trabajar la narrativa de la sexualidad desde una perspectiva antirracista, antipatriarcal, feminista e interseccional. 

“Es sumamente importante que estas conversaciones se estén dando y se normalicen porque eso también tiene una repercusión directa en cómo se asume, cómo se vive y cómo se experimenta la sexualidad”, explicó la escritora. 

Asimismo, Castillo Muñoz recalcó en la importancia de una educación sexual integral con perspectiva de género. Para la creadora, la sexualidad que se enseña en las escuelas, si es que se atiende el tema, es desde el miedo y no la valoración positiva. 

La sexualidad en los cuerpos negros y disidentes

Una de las misiones de Castillo Muñoz es proveer información sexual inclusiva y justa, especialmente a personas históricamente violentadas. 

“Por años, a las personas negras se nos ha hipersexualizado, se nos ha privado del placer porque nuestro cuerpo se ha convertido en un espacio y en un territorio de ataque, y de beneficio para otras personas”, resaltó al tiempo que invitó a problematizar en cómo la ginecología moderna se formó a base de experimentos sin consentimiento en mujeres negras. 

Del mismo modo, insistió en abrir espacios que desmantelen las estructuras de poder para reconocer a los cuerpos negros, trans y no binarios como “merecedores de amor y placer”. 

“Como el sistema está diseñado, no quiere que estas cosas se conversen y que no tengan el poder, y la autonomía suficiente, porque en el momento en que los cuerpos disidentes, gordos y queers se asumen en su poder, en su valor, en lo que son y lo que representan, es una amenaza contra todas estas narrativas de este sistema blanco, opresor, racista y homofóbico”, recalcó. 

Cultivación de un sentido de comunidad 

A pesar de que Castillo Muñoz gestiona Con el verbo en la piel principalmente en las redes sociales, también organizó iniciativas, desde una brigada de salud y placer sexual en Barrio Obrero, Santurce, hasta un evento de exposición sexual sensorial y artística, conocido como SEXPO 2019, para impulsar el aprendizaje colectivo.

“Para nosotros y nosotres como proyecto, es importante volver a la base del conocimiento y la base del conocimiento es la comunidad y es la gente”, afirmó.

Además, la creadora de contenido destacó el sentido de acompañamiento, tanto en las redes sociales como en la calle, con quienes siguen la plataforma.

“He aprendido que las historias individuales son más comunes de lo que pensábamos”, precisó luego de explicar que, personalmente, también tuvo un proceso de enseñanza con la iniciativa.

Desde su papel como fundadora de Con el verbo en la piel, entiende que urge la implementación de una educación sexual integral con perspectiva de género y la integración de más líderes feministas en cargos públicos que impulsen política pública inclusiva. 

A nivel personal, Castillo Muñoz aspira a ser más aliada y consciente para continuar con su propósito de “poner la plataforma a beneficio de todes”. 

Sobre el poemario Corona de flores, el lanzamiento oficial estaba pautado para marzo del año pasado. Con la llegada de la pandemia, se atrasó el proceso. Sin embargo, la publicación está disponible en la Librería Norberto González, Casa Norberto y en Libros787.

 

Comparte: